RESEÑA
Pascal Bruckner: La paradoja del amor
domingo 14 de agosto de 2011, 17:17h
Pascal Bruckner: La paradoja del amor. Traducción de Nuria Viver Barri. Tusquets. Barcelona, 2011. 256 páginas. 18 €
Para no dejarse enredar por las paradojas que encierra este atractivo volumen del perenne “nuevo filósofo” Pascal Bruckner es necesario un pequeño ejercicio de enfoque genérico. Aunque el autor confiesa que los franceses son dados a “filosofar sobre cualquier cosa” quedaríamos bastante decepcionados si buscáramos en estas páginas un tratado filosófico. En su lugar, recordemos las características peculiares de ese género que inventaron los franceses, de la mano de Montaigne: el ensayo, interpretación libre, asistemática, con sello de autor y voluntad de estilo, sobre cualquier tema de interés general. Esta obra se ajusta perfectamente a dicho patrón; lo que aquí nos propone Bruckner es el espectáculo puro del pensamiento en progreso, que no lamenta carecer de conclusiones sólidas y terminantes. Excepto una: “El amor no padece ninguna enfermedad, es por completo lo que debe ser en cada instante, con sus abismos y esplendores. Sigue siendo esa parte de la existencia que no controlamos, reacia a los alistamientos, refractaria a las ideologías.” Con esta declaración, el autor establece una separación radical entre su texto y toda esa avalancha de obras de autoayuda o de orientación terapéutica, de apariencia levemente filosófica, que inundan desde hace años los estantes de las librerías. No se trata de resolver los problemas o el problema del amor, sino de tomar distancia adecuada con el concepto para poder ser conscientes de las diferentes dimensiones de su naturaleza esencialmente problemática.
Desde esta actitud toma vuelo el ensayo de Bruckner, que recorre una triple senda. La primera es el balance de la revolución sexual y moral de los años sesenta y setenta, en la que el autor se siente personalmente involucrado. Algunas transformaciones liberadoras han acabado produciendo nuevas formas de opresión tan detestables como las del pasado; por ejemplo, la dictadura actual del placer o de la deseabilidad del cuerpo, que nos convierte en esclavos de nuestra imagen física y de nuestra cotización al respecto. En el plano histórico, el libro nos narra el origen del universo conceptual moderno sobre el amor. Finalmente, el autor rememora a Nietzsche para tejer un implacable cuadro de alegaciones a la idea platónica y a la idea cristiana. Como religión del amor, el cristianismo ha hecho de éste la razón de ser de la existencia humana, más importante, por supuesto, que la dignidad de los individuos y que la misma vida de éstos. El genocidio por amor, la tortura y la crueldad absolutas en nombre del amor, han sido los frutos más notables de esta civilización que aún no estamos en condiciones de declarar irreversiblemente clausurada.
Es posible que más de un lector y lectora lamenten que el libro acabe en este pasaje, cuando adquiere más enjundia y originalidad. También cabe echar de menos una atención específica hacia las transformaciones de género en la representación actual de nuestra identidad, tanto en lo que se refiere a la igualdad entre hombre y mujer como a la desaparición de las barreras homofóbicas. Serían temas consistentes para nuevos ensayos. El trabajo de Pascal Bruckner puede interpretarse como una gozosa (y exigente) invitación a que hagamos del amor un objeto común de reflexión compartida.
Por José Antonio González