crónica política
La bicefalia revienta a los socialistas
martes 30 de agosto de 2011, 01:25h
Desde que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciara la reforma constitucional para incluir en la Carta Magna un límite al déficit público, el PSOE se debate en un debate duro e intenso dentro del seno del partido. Mientras que Zapatero se adapta a las medidas que marca la UE para afrontar la crisis, el candidato socialista a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, también quiere tomar decisiones pero prefiere adoptar un tono populista y de giro a la izquierda para intentar recuperar votos.
Era de esperar que en algún momento, que antes de las elecciones generales, el PSOE reventara ante la situación de bicefalia que vive desde que José Luis Rodríguez Zapatero anunciara que no se presentaría a la reelección y Alfredo Pérez Rubalcaba fuera elegido cono su sucesor. La propuesta de reforma constitucional presentada por el presidente del Gobierno para incluir en la Carta Magna un límite al déficit público ha acabado por dinamitar internamente al partido. Los reproches del ex vicepresidente al jefe del Ejecutivo ya no quedan en privado, ahora ya son públicos.
Día duro para los socialistas. Alfredo Pérez Rubalcaba enfrentándose con José Luis Rodríguez Zapatero. El delfín comiéndose a su mentor. La propuesta de reforma constitucional ha abierto un cisma en el PSOE que amenaza con extenderse hasta la celebración de las elecciones generales el 20 de noviembre. Por un lado, el presidente del Gobierno tomando decisiones que vienen desde la Unión Europea ante la grave crisis económica. Por otro, un candidato a la sucesión que, aunque sabe que hay tomar medidas, prefiere adoptar un tono populista y de giro a la izquierda para intentar recuperar votos, según analistas políticos consultados por “El Imparcial”.
La Ejecutiva federal del PSOE ha sido buena muestra de estas divergencias. “Yo no lo hubiera hecho así”, ha llegado a exclamar Rubalcaba ante Zapatero sobre su propuesta de establecer un límite al déficit público en la Constitución. El mayor reproche ha sido que el presidente del Gobierno no hubiera consultado con la dirección del partido su intención de reformar la Constitución y sí lo hubiera hecho con Mariano Rajoy. La modificación, ha dicho, es “como una vacuna que hay que ponerse ahora para hacer frente a la difícil situación que puede plantearse en los próximos meses”. Zapatero ha reconocido que no le quedaba más remedio que ir en la línea de la proposición que le ha venido marcada por París, Berlín y Bruselas, aunque ésta fuera perjudicial para los intereses electorales de sucesor: “Sé lo difícil que ha sido para Alfredo. Me manifestó las mucha reticencias que tenía en la noche en la que le comuniqué la reforma”.
Tampoco los barones socialistas han estado muy de acuerdo con las formas en las que José Luis Rodríguez Zapatero ha llevado este proceso. No obstante, están de acuerdo en el fondo y según las fuentes consultadas por este diario, se destaca que la posibilidad de convocar un referéndum desde las propias filas socialistas para aprobar la reforma constitucional, en lugar del proceso parlamentario se haya rechazado ha atemperado, por el momento, el malestar interno en el seno del PSOE.
Fuentes del PP han asegurado a este diario que las diferencias políticas entre el Gobierno de Zapatero y Rubalcaba pueden hacer “ingobernable a este país hasta el 20 de noviembre. La oposición ya no sólo somos nosotros, sino que el propio candidato socialista va examinar con lupa y a responder a las medidas que tome el Ejecutivo y que crea van contra sus intereses electorales”.