CAT: la dictadura consentida
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 09 de septiembre de 2011, 20:25h
Día llegará en el que Miss Spain y Miss Catalonia cometan la imprudencia de fotografiarse juntas, como Miss Kosovo y Miss Serbia, rivalizando, a falta de neuronas, en tetamen melonero y trasero respingón. Y se armará un pifostio tal que acabaremos a hostia limpia.
NaZionalismo monolingüe, fascistización idiomática, etnocentrismo xenófobo, casus belli. Catalunya, ciudad sin ley, como en el Far West. Gary Cooper que estás en los cielos. Palau de la Generalitat: El planeta de los simios. V.O. subtitulada en panocho. Nobleza baturra. Esto no lo arregla ni un milagro ex aequo de la Fuensantica y la Pilarica. Vuelven los objetores VIP de conciencia, dispuestos a reverdecer el rancio recuerdo de los Mili KK.
Aun habiendo transcurrido ya tres años desde la sentencia que declaró ilegal la licencia de obras, es mucho más probable que Gobierno y Junta de Andalucía se avengan a demoler de una puta vez el monstruoso hotel almeriense de El Algarrobico, que el Gobierno sionista del reyezuelo Arturo -¡No nos toques las narices, Más!- cumpla la sentencia del TSJC que le insta a reinstaurar de aquí a un par de meses el castellano como “lengua vehicular”.
Estos demócratas insumisos, cada día que pasa dan más asco. Pero qué jeta tienen los «pollinos» (Erasmo), más dura que el basalto, pues con una mano imparten lecciones de democracia, y con la otra perpetran un acto tras otro de deslealtad institucional, en nombre del desacato, echándose al monte, como los maquis, pero sin apearse del coche oficial.
Al lado de los susodichos, Makinavaja, el último choriso, aquel entrañable pícaro que tenía su base de operaciones en el bar «El Pirata», sito en el Barrio Chino de Barcelona, era un bendito. Entre la novela negra y el género policiaco. La saga de Pepe Carvalho está pidiendo a gritos una nueva entrega.
El discurso identitario, además de un fraude indefendible, es una camelancia infame. Los mendas han vivido del cuento de la tribu okupa desposeída desde el advenimiento democrático, y ahora pretenden implantar una dictadura cincinnatesca.
La matraca de la “inmersión lingüística” (otro palabro acuñado por algún tarado con vocación de buzo), no es más que un eufemismo inaceptable para evitar llamar a las cosas por su nombre. Y ese nombre es totalitarismo.
Lo que de verdad tiene retranca es que aquí no pase nada después de que una supuesta Autoridad del Estado, desafiando con chulería macarra al estado de Derecho, haya dicho en tono bravucón, tan propio de los cobardes que se mean encima, a sabiendas de su impunidad, que no va a acatar una decisión judicial porque no le sale de la bolsa escrotal. Lo mismo nos precipitamos quienes dimos por hecho, por creerla una obviedad, que los jueces estaban no sólo para dictar sentencias sino también para hacerlas cumplir, o sea, para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado.
No sé si me provoca más arcadas la hipocresía de los nacionalistas unicejos, o los complejos miserables de la cofradía popular y de una parte de la bancada socialista. Excluido queda el PSC, que se ha sumado gozoso al levantamiento cantonal. ¿Por qué tanto cargo de conciencia y complejo de culpa con el nacional-independentismo cejijunto? ¿Por qué tanto miramiento, tanta política de conveniencia, tanto cambalache y tantos paños calientes con quienes no son más que aprendices de dictador? ¿Acaso padecen síndrome de Estocolmo? Deberían acudir a la consulta del loquero a hacérselo mirar.
Dan ganas de pedir la cuenta y largarse de España. Presenciar la rastrera opereta de Alonso y Soraya acudiendo solícitos a consolar a Duran para que el Nen no se cabreara del todo, llorando, gimiendo y fingiendo como estaba por la ruptura del consenso constitucional, me corta la digestión.
Mal empiezas, Mariano, si sólo ambicionas ser un triste contable de facturas impagadas, y renuncias a la defensa de los derechos y libertades fundamentales con tal de auparte a la poltrona monclovita. ¡Mierda de realpolitik! El doble lenguaje sólo cuela con los cenutrios; aunque suerte para vosotros los políticos, que tenéis a tanto borrego dispuesto a votaros con las narices tapadas.
Siendo estremecedor el dato de que todavía haya en España 840.000 personas que no saben ni leer ni escribir, mucho más deprimente que el número de analfabetos es el censo, todavía por determinar, de los individuos que no hacen uso de la razón pues viven en candoroso estado. Excusas para no pensar (Punset). Sociedad civil ¡qué pena!
Recesión económica y recesión democrática. En un caso está en juego la supervivencia del plato de lentejas. Pero sin ser preocupante la desgracia, no tiene ni punto de comparación con el juego macabro de indignidades que ponen en almoneda el principio sagrado de la libertad. ¿Acaso existe mayor drama?
Lo mismo no es para tanto y me estoy dejando influir por el síndrome pos vacacional. Pero a ver si va a resultar que sólo los sindicatos y los del «15 Muuu» (Sánchez Dragó), vagos y maleantes, “superdotados” todos, van a ser los únicos legitimados para tomar la calle al asalto y exigir que se ponga fin a esta broma de mal gusto.
Mientras se consuma la tropelía, en medio de la anestesia general del respetable, las trillizas de Montilla siguen escolarizadas en el Colegio Alemán, y los hijos de Laporta estudian en el Liceo Francés. Al resto de niños cuyos padres no se pueden permitir el lujo de matricularlos en un colegio de pago, que les vayan dando por donde el pepino amarga a los pepinos. Esclavitud lingüística. Torre de Babel. Digo yo que ya está bien de seguir utilizando la lengua como elemento de separación y enfrentamiento, en lugar de cómo elemento de integración, entendimiento y comunicación.
Diada de l’Onze de Setembre. Catalonia capital Belfast. El mar de esteladas blavas no les deja ver el horizonte. Va para tres siglos de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, y parece que fue ayer. Felicidades Cataluña. Lástima que los haya que no tienen interés alguno en celebrar la Historia sino en exhumar rencores, venganzas y muertos.
La casualidad o el destino han querido que fuera un Maragall, Joan, abuelo de Pasqual, quien dejara escrita la Oda a Espanya, en la que despide el verso con un lacónico «Adéu, Espanya», la crónica premonitoria de una elegía funeraria.
La España de las necedades. País de fanáticos, alienígenas y ladrones de gallinas. Y el carro de Manolo Escobar sin aparecer.
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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