"11-S": todos han rezado juntos
domingo 11 de septiembre de 2011, 19:38h
Importantes líderes religiosos de todo el mundo han rezado este domingo todos juntos en Munich con motivo del décimo aniversario del atentado del “11-S”. Lo han hecho a la misma hora de la tragedia, a las 14,46-las 8,46 de la mañana en Nueva York- en la plaza Marstall de la ciudad bávara en una ceremonia que ha estado presidida por el jefe del estado alemán, Christian Wulff y en conexión con la “zona cero” de Nueva York. Antes, y como no podía ser menos, el Papa ha recordado el bárbaro atentado que nos hizo temblar a todos y que golpeó en el centro de la gran potencia y de sus ciudadanos, que no podían creer que “a ellos les pudiera suceder algo que era más habitual en otras latitudes, porque su gran nación estaba libre de estos embates”. Pero sucedió y todos nos conmovimos y rezamos por las víctimas y por las trágicas consecuencias que podría acarrear el atentado, como pasó después en Londres y en Madrid.
Siempre recordaré las palabras del Beato Juan Pablo II que al día siguiente del 11-S, miércoles, durante la audiencia general nos dijo a todos: “Ayer fue un día tenebroso en la historia de la humanidad, una terrible afrenta contra la dignidad del hombre. ¿Cómo pueden verificarse episodios de una crueldad tan salvaje? El corazón del hombre es un abismo del que brotan a veces planes de inaudita atrocidad, capaces de destruir en unos instantes la vida serena y laboriosa de un pueblo. Pero la Fe sale a nuestro encuentro en estos momentos en los que todo comentario parece inadecuado”.
Ahora hombres de buena voluntad convocados por la Comunidad de San Egidio ha abierto el encuentro mundial que lleva por lema “Nacidos para vivir juntos, diálogo de religiones y culturas” para promover el diálogo entre las diferentes religiones del mundo y que va a servir de preparación para la Jornada de la Oración por la Paz, que se celebrará el próximo mes de octubre el la ciudad italiana de Asís y durante la cual el Papa se reunirá con los principales líderes religiosos del mundo y que recordará el encuentro que fue presidido en 1986 por el Beato Juan Pablo II en la misma ciudad.
Hombres y mujeres de buena voluntad que buscan en la oración la respuesta y el apoyo necesario a difíciles situaciones y que trabajan por un compromiso común, que no es otro, que la dignidad del hombre en todas sus vertientes y de las que emerge la figura del Cristo crucificado que se entregó por todos, incluidos los terroristas que fueron tristes protagonistas del “11-S”.
Por eso, precisamente hoy, me es muy difícil digerir que la primera ministra australiana, la socialista Gillard, pretenda modificar la forma de datar la historia y quiera suprimir cualquier referencia a Jesucristo, en el antes y después de nuestra era. Que tristeza y que pena.