11 de septiembre. Reflexiones
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
martes 13 de septiembre de 2011, 21:30h
Me refiero al 11 de septiembre de verdad, no a ninguna pequeña fiesta local.
Sobrecogedoras imágenes inéditas han expuesto parte del horror que los propios neoyorkinos vivieron. Algunos, quizá, siguen todavía traumatizados por ello.
Siendo la primera vez, diez años después, que se rememora esta catástrofe con el gran asesino liquidado, parece que las reflexiones han de preguntarse en qué hemos cambiado. Y en mi opinión, son muy diferentes las respuestas según se den a uno u otro lado del Atlántico y, luego, según que parte de Europa esté reflexionando.
En los Estados Unidos, existe una clara percepción de victoria a la par que de prudencia obligada por algún temor inevitable. Pero al final, la idea principal es que han devuelto la herida y que eso era lo que ellos necesitaban, esto es, que el ojo por ojo, respondía, al igual que Pearl Harbour a un ataque sufrido por ellos. No era C orea o Vietnam, donde la conciencia agresora tenía otra dimensión y otro vector, ya que fueron ellos mismos quienes iniciaron la agresión. No. Se trataba de un caso claro de defensa legítima que, además, no podría quedar sin contestación so pena de humillación perpetua. Y ahí, un país joven, dinámico, patriótico, valiente, suma de miles de corazones, estaba unido en el mismo latido. Por ello, republicanos y demócratas, minorías hispanas o negras o asiáticas, en fin, todo el melting pot que es esa gran República, estaban hombro con hombro y codo con codo, decididos a devolver el golpe. Y lo han devuelto, desde luego, no sin cometer bastantes errores y con un alto precio. Pero según ellos, al menos no se han dejado sojuzgar, no les han avasallado.
En Europa, se ven las cosas de manera diferente, salvo quizás en Inglaterra ( y preciso bien ya que en el Reino Unido y en Irlanda, hay ya ciertos matices perfectamente comprobables).
Por múltiples razones, imposibles de resumir aquí, es bastante cierto que no existe una clara comprensión del fenómeno del terror que Estados Unidos ha sufrido. No obstante, es cierto que ya algunos líderes más modernos, también en Francia, han cambiado algo su forma de pensar y de transmitir al fin su solidaridad con este hermoso cuasi continente que son los Estados Unidos de Norteamérica.
Pero en Europa falta muchísimo por tener un mínimo del espíritu de unión que sí tienen en el gran país norteamericano. Aquí, por ejemplo dentro de la Unión, sigue resultando imposible tener unas fuerzas armadas unidas; no digamos en España donde a los pobres militares se les niega todo, tanto socialmente como económicamente (lo cual es una diferencia esencial no solo con EE.UU., sino con el resto de los países europeos también, que respetan muchísimo más a su Ejército).
Al final, el gran desafío impuesto por el terror, sea cual sea su origen, merece más respuesta y menos reflexión. Situaciones como la estrambótica, extravagante y estrafalaria del Faisán, serían inconcebibles en Estados Unidos, donde quien hubiera jugado con bienes esenciales de su nación, podría encontrarse sin más ante un Gran Jurado acusado de alta traición; algo que no es concebible en nuestro país, que ha perdido totalmente la dignidad y el respeto por sí mismo como consecuencia de una clase política que provoca indignación en muchos más aspectos que lo que hacen los indignados oficiales.
Esa es una gran lección de Estados Unidos. Cometen errores, a veces muy graves, pero desde luego donde no se equivocan es en el amor a sí mismos, a su patria, a sus convicciones básicas. Por eso se ha convertido en un Imperio. Y no deja de ser curioso que cuando repasamos nuestro propio Siglo de Oro, descubrimos, con asombro, que aquellos abuelos nuestros sí pensaban que eran un gran país, fuera como fuera su composición entonces.
Es el propio orgullo, la autoestima, la asertividad, lo que te permite mantener tu cabeza alta, continuar aunque con fatigas seguir adelante y no dejarte abatir por cualquier ignorante o indocumentado que hace buen negocio de traicionar siempre tus más íntimas convicciones.
Por eso serán siempre los Estados Unidos quienes lideren en el horizonte visible, las grandes ideas, las grandes costumbres, la gran cultura. Exactamente por eso
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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