Rusia y China se retratan en la ONU
jueves 06 de octubre de 2011, 02:52h
El gobierno sirio sigue masacrando impunemente a todos aquellos que se atreven a manifestarse en demanda de reformas democráticas. Posiblemente, una resolución condenatoria de Naciones Unidas no detendría el genocidio pero, al menos, presionaría al régimen de Damasco. En cualquier caso, habrá que esperar. Ello es así porque Rusia y China acaban de vetar en la sede de la ONU una proposición de condena, por lo demás bastante leve en sus inicios precisamente para evitar el veto que acabó por consumarse.
Las razones de Pekín y Moscú, más allá de lo estrictamente mercantil -la industria armamentística de ambos países tiene en Siria a un excelente comprador- son difícilmente entendibles. Las evidencias del genocidio que está perpetrando el régimen de Bashir al Assad son palmarias. Su gobierno se sabe impune gracias a aliados como Rusia y China; de ahí que no ceje en su empeño de laminar a la oposición. Y tan intolerable es la actitud de los unos como de la otra.
El juego de alianzas en virtud del cual Israel -cuya prudencia en todo este asunto es de agradecer- recibe el apoyo de Occidente y en base a ello Siria, su tradicional enemigo, ha de tener un respaldo semejante, está aquí fuera de lugar. Se trata de condenar a un tirano que está asesinando impunemente a ciudadanos inocentes y eso no debiera ser tan complicado de condenar. Sí quizá para Rusia y China, que se han pasado casi todo el siglo XX haciendo lo propio en sus respectivos territorios. Pero ello no debiera ser óbice para legitimar la actitud criminal del régimen sirio.