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El PP toma el centro

domingo 09 de octubre de 2011, 22:00h
El discurso de Mariano Rajoy este pasado fin de semana en Málaga ha dado al traste con la estrategia que intentaba colocarle como el candidato de la derecha más rancia, heredera del franquismo y, por tanto, indigno de la alternancia: un despropósito al que se han aplicado durante estos años medios afines al Gobierno. Tiempo habrá de ver si Rajoy cumple con lo prometido. Pero, por de pronto, su carta de presentación viene cargada de buenas intenciones. “El Partido Popular no es enemigo de nadie”, “hay que crear nuevas afinidades entre españoles y no atizar viejas discordias”, o la denuncia de –y renuncia del PP a- la política de estos años de “forzar a los españoles a elegir entre bandos y trincheras”, definen bien a las claras, tanto lo negativo de la situación anterior, como los propósitos integradores de los tiempos venideros que anuncia el señor Rajoy.

La nueva rebaja de la calificación de la deuda española, Bildu, el castellano en Cataluña o la situación personal de José Blanco fueron asuntos por los que Rajoy pasó casi de puntillas, demostrando que se puede hacer política de forma constructiva en lugar de destructiva. Al PP le quisieron excluir del sistema con el pacto del Tinell. El PP, en cambio, ha querido dejar claro, en boca de su líder, que eso no volverá a suceder; al menos por su parte. Demasiado tiempo se ha estado atizando la división y la crispación, con resultados nada alentadores. Que alguien pretenda cambiar las tornas, sea consciente de la crítica situación en que se encuentra España y ofrezca una política de consenso en temas de Estado es una buena noticia para la convivencia, sea del partido que sea. Y lo es, sobre todo, porque procede de quien las encuestas le dan como ganador. Una noticia que, sin duda, habrá que demostrar en el gobierno, si el PP confirma en las urnas las encuestas que le pronostican hoy una mayoría absoluta holgada, con una horquilla que se mueve entre 186 y 192 diputados. Pero, en todo caso, el devolver en consenso el ricino que le administraron en el Tinell, es una “propuesta” del PP particularmente señalada y que sólo un ejercicio de sectarismo y tergiversación puede ignorar y ocultar, como lo hace el diario El País en una crónica sonrojante, con la que resulta imposible darse una idea cabal de lo ocurrido en la convención de los Populares.
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