La patata caliente de Eta, también para Rajoy
jueves 20 de octubre de 2011, 21:24h
El Gobierno y la Oposición quedaron este jueves contentas con un aspecto del video comunicado de Eta: su anuncio de “cese definitivo” de su actividad armada (es decir, de sus asesinatos y secuestros). Sin embargo, ninguno quiso pronunciarse, porque seguramente no tocaba, sobre el resto del comunicado, que era la copia exacta del manifiseto de los facilitadores internacionales. Tan exacto que parecía salido de las mismas manos.
Esta segunda parte no es, ni más ni menos, que las condiciones sobrevenidas de Eta: negociación sobre la “resolución del conflicto”. Es decir, sus antiguas pretensiones de liberar a sus presos y negociar con España (y Francia, como adorno) sobre las reivindicaciones etarras más clásicas, orientadas básicamente a la autodeterminación.
Esta espinosa segunda parte no será problema para el Gobierno saliente, sino para Rajoy. Porque, como en toda condición que se precie, si el Gobierno no se aviene a negociar la “salida política”, es decir, no cede a las pretensiones etarras, nadie puede garantizar que Eta no haga otro comunicado, pero en sentido inverso. La recuperación de la “actividad armada”, por la intransigencia del “Estado español” a sus “reivindicaciones democráticas”.
La clave del comunicado de Eta no está, por tanto, en lo que dice que no hará (matar) como en que permanece al acecho, sin disolverse ni entregar las armas, para asegurar que vigilará muy de cerca a los gobiernos españoles para que no se desvíen de la negociación política que exigen.
Tras el comunicado, Rajoy celebraba que no hubiera habido condiciones política para la decisión etarra. Ésa pudo ser una maniobra defensiva, para no decir a las claras que no pretende hacer tales concesiones, que sin duda le caerán sobre la mesa en el primer minuto en que ocupe La Moncloa. Habrá que ver entonces si no hay contrapartidas políticas para Eta, y si Eta asume que no las haya y mantiene su “cese definitivo” de la actividad armada.