Fernández va por la reelección
Argentina, a las puertas del tercer mandato de la era Kirchner
viernes 21 de octubre de 2011, 13:09h
Este domingo 23 de octubre Argentina celebra elecciones para elegir o reelegir a la presidenta Cristina Fernández, a quien las encuestas le vaticinan un triunfo contundente en la primera vuelta, un hecho inédito en la democracia del país suramericano, que garantizaría la continuidad del legado político dejado por su antecesor y marido: Néstor Kirchner.
El destino quizo que la papeleta de votación del partido Frente para la Victoria figurara el nombre de Cristina Fernández y no el de su marido y expresidente Néstor Kirchner, que este 27 de octubre cumple su primer año de muerto. Era el líder del peronista Partido Judicialista y no su mujer, el que debía lanzarse a la carrera electoral de 2011. Pero la naturaleza impuso sus ley y es ahora la jefa de Estado argentina, la que ha asumido el relevo de mantener vivo el espíritu de la era “K”, pese al dolor del duelo, sus problemas de tensión arterial y los rumores de depresión y agotamiento físico.
Precisamente esa imagen humana y de mujer que afronta las adversidades, ha sido una de las claves del fortalecimiento de Fernández de cara a sus seguidores y a los electores argentinos que han comenzado a sentir una profunda empatía hacia su presidenta.
Algo que se ha visto reflejado con números en las encuestas, las cuales auguran un triunfo histórico de la mandataria en la primera vuelta. De acuerdo con los sondeos, la líder kirchnerista tiene más del 50% de la aprobación popular. Dicha cifra le sitúa 35 puntos por encima de sus oponentes, los peronistas disidentes, el expresidente Eduardo Duhalde y el gobernador de la provincia de San Luís, Alberto Rodríguez Saá; el socialista y gobernador central de Santa Fe, Hermes Binner; y del candidato socialdemócrata, Ricardo Alfonsín, hijo del exmandatario Raúl Alfonsín.
Vestida de luto y bajo promesas de unidad nacional, pluralidad e integración suramericana, Fernández aborda el reto de asumir una segunda legislatura que tiene prácticamente asegurada. Una condición que su equipo ha sabido capitalizar a través de una campaña con más matices emocionales y necrofílicos que políticos. En donde los difuntos han salido de su tumba para aderezar la cuenta atrás electoral, mediante el simbolismo patriótico que evocan una Eva Duarte, una Juan Domingo Perón y por supuesto un Néstor Kirchner, que ha “revivido” para salir en los afiches del Frente para la Victoria y a quien su viuda no se cansa de citar con los ojos al borde de las lágrimas cada vez que se pone delante de sus seguidores.
Sin embargo el furor que hay hacia la presidenta, va más allá de las simpatías y empatía que ésta ha despertado en el seno de la sociedad argentina o del deseo de esta tener una “Cristina eterna”. También es el reflejo de una oposición descosida, profundamente divida, carente de ideas y frescura ideológica, que no ha tenido más remedio que resignarse a una derrota anunciada y mirar a los comicios de 2015 para intentar instar un cambio de revelo en el país.
El camino hacia el 2015
A medida que se configura el tercer gobierno de la era “K” y con este la consolidación el proyecto kirchnerista como modelo político en la Argentina actual. Las principales plataformas opositoras y sus líderes, renuncian a cualquier posibilidad de hacer algo de cara a la cita electoral de este 23 de octubre, para comenzar a trazar el plano de lo que será su estratégica política durante los próximos cuatro años.
En este sentido, el alcalde de Buenos Aires y el que ha sido considerado uno de los dolores de cabeza de Cristina Fernández, Mauricio Macri se perfila como el opositor estrella dentro de este período. El dirigente del partido Propuesta Republicana (PRO) es para los analistas, junto al senador y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Ernesto Sanz, las figuras más relevantes para un cambio de dirección en Argentina.
Mientras tanto, el kirchnerismo promete volver a tomar las riendas del poder en un país con el reto de llegar al nivel de desarrollo institucional, diplomático y económico de sus vecinos más competitivos. Pese a que la nación suramericana salió bien parada de la crisis de 2008 y ella se encuentra en la lista de las economías regionales con mejores proyecciones de crecimiento para el 2012, esto no la blinda de una nueva recesión internacional, en caso de que el gran benefactor del boom suramericano, China, se viera salpicado por la desaceleración.
Cristina Fernández ha de asumir los retos de una Argentina que debe retomar su protagonismo dentro del mapa latinoamericano, sin el apoyo y la sombra de su mentor. La mandataria por segunda vez consecutiva, tiene de nuevo la posibilidad de modelar un Gobierno más Fernández que Kirchner. Una oportunidad que llega de la mano de las encuestas y de un electorado que desea que en estas elecciones, tan predecibles como inéditas, la “Evita” del siglo XXI haga historia dentro de la joven democracia argentina.