Rubalcaba o el sueño imposible
Javier Rupérez
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jruperezelimparciales/9/1/9/21
martes 08 de noviembre de 2011, 01:08h
Ganó claramente Rajoy: fue contundente en el manejo de los datos, claro en la exposición, hábil en el regate, convincente y, todo hay que decirlo, presidenciable. El problema de Rubalcaba es que está tan disminuido en su aspiración a la Moncloa que en su trato hacia el del PP debió olvidarse- en un desliz evidentemente freudiano- que el que está en el gobierno es él. Por lo que dijo, por como lo dijo, por la misma expresión desalentada que varias veces mostró a lo largo del debate, por la obsesión de preguntar lo que venía en el programa del contrincante –cuando las tornas debieron haber sido las contrarias- el todopoderoso ex vicepresidente acabó por convencer a la audiencia, en la medida en que todavía tuviera alguna duda al respecto, que los ases de la baraja y la más que probable victoria se encuentran en las manos de ese al que hace dos días, en una nueva demostración soez de socialismo montaraz, González llamaba indolente. Ya querría Rubalcaba pecar de esa indolencia.
No quedan más conejos en la chistera del candidato socialista y no es probable, aunque los expertos en “rubalcabismo” nunca excluyan nada, que la ciudadanía se vea de nuevo sometida a la ignominia del 14 de marzo y a sus consecuencias. Hizo bien Rajoy en prevenir los golpes bajos del antiguo alumno del Colegio del Pilar al afearle su capacidad de insidia y de manipulación que, en efecto, quedaron romas ante el vigor y la convicción mostrada por el que comenzara su carrera política como Presidente de la Diputación de Pontevedra. Gran apunte ese del “ustedes quieren ahora suprimir las diputaciones porque ya no les queda ninguna”.
Es inevitable comparar la exhibición a una pelea de boxeo y aplicarle los términos habituales. En este, que no quepa duda, Mariano Rajoy, que se mostró contenido en el castigo y ágil en sortear los golpes bajos, ha ganado a los puntos. A los muchos puntos. Otros emplearán tiempo y caletre en estimar las consecuencias de la pelea en las elecciones del 20 de noviembre. “Rebus sic stantibus”, que dirían los castizos, la contienda es del PP. Claro que Rubalcaba puede todavía divertirse unos días escuchando las insultantes groserías del acreditado dúo cómico Guerra-González. Quien no se consuela es porque no quiere.
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Embajador de España
JAVIER RUPÉREZ es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
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