De cara a su gobierno
¿Cuál será la agenda de Rajoy para América Latina?
lunes 21 de noviembre de 2011, 14:09h
El nuevo Gobierno español a cargo del presidente electo Mariano Rajoy se ve ante el reto de reconquistar y aumentar la presencia ibérica en los competitivos mercados latinoamericanos muy cautivados por el ímpetu de China.
Durante su campaña electoral el nuevo presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, asomó su deseo de intensificar las relaciones con América Latina como una de las claves para salir de la crisis económica y recuperar el mercado perdido ante la irrupción de China en el Cono Sur.
En los últimos años España se encuentra cada vez menos presente dentro del territorio latinoamericano; algo que ha despertado la preocupación del sector empresarial del país y que quedó evidenciado durante el XIII Foro Latibex celebrado la semana pasada en Madrid, en donde personalidades como el consejero director general del Banco Santander, Francisco Luzón, o el presidente de la Bolsa y Mercados Españoles (BME), Antonio Zoido, abogaron por una nueva dirección de las relaciones entre el Ejecutivo de la Moncloa con sus aliados al otro lado del Atlántico.
Para el experto en relaciones internacionales e investigador de la Universidad de Navarra, Martín Santiváñez; España no ha renovado su política exterior en torno a los nuevos retos que se han ido presentado a raíz de la crisis mundial como el auge de China y “la creciente hegemonía suramericana de Brasil”, explicó el analista peruano durante una entrevista concedida a la agencia Associated Press, en referencia la "inmunidad" de los mercados latinoamericanos al colapso financiero que sufren los de Europa y EEUU.
“La competencia es más dura para las empresas españolas, pero éstas tienen un lugar ganado y creo que la recuperación económica de España sigue pasando por Latinoamérica”, explicó Santiváñez, quien señaló que el PP puede y debe “regresar al diseño de políticas sectoriales para espacios concretos. Un diseño de una política concreta para Brasil, otra para Argentina, para Chile, para la comunidad Andina, Centroamérica y México”.
Durante su campaña electoral, Mariano Rajoy insistió que le dará prioridad a las relaciones con América Latina, más allá de los lazos históricos y culturales que le atan con España.
Si bien Zapatero aumentó a 2.000 millones de dólares las ayudas a Iberoamérica en materia de cooperación y desarrollo entre el 2008 y 2009, su política exterior no se destacó por incrementar de forma notable los vínculos comerciales y diplomáticos con la región.
Ocho años de decepciones
Cuando en 2010, Trinidad Jiménez fue designada a sustituir a Miguel Ángel Moratinos en el Ministerio de Exteriores y de Cooperación, la comunidad latinoamericana confiaba que la experiencia de la funcionaria al frente de la secretaría de Estado para Iberoamérica,- cargo que ocupó de 2004 al 2009-, supondría un soplo de aire fresco para la relaciones entre España con el subcontinente.
Muchos analistas internacionales vieron con buenos ojos el nombramiento de Jiménez, que generó altas expectativas dentro del entorno diplomático, en especial tras la gestión de Moratinos quien a lo largo de seis años no abordó una agenda latinoamericana diseñada de forma integral y cohesionada.
Una gestión que se recuerda por cierto favoritismo hacia el Gobierno de Cuba, en donde hizo que España abogara porque la UE levantara sanciones contra el régimen de los Castro y por mediar en la excarcelación de 100 presos de consciencia de la isla; sumado a su historia de encuentros y descencuentros con el de Venezuela, que van desde el “¿Por qué no te callas?” del Rey en la Cumbre Iberoamericana de 2008 hasta la presunta implicación del Ejecutivo de Hugo Chávez con el grupo separatista vasco ETA y la guerrilla colombiana de las FARC.
La experiencia de Trinidad Jiménez en la geopolítica de América Latina, auguraba un nuevo perfil diplomacia española, sobre todo porque su llegada a Exteriores coincidió con la crisis económica que golpeó tanto a EEUU como a Europa. La misma que ha beneficiado a los países emergentes. Sin embargo contrario a lo que se esperaba, ella mantuvo sin cambios la agenda Moratinos.
Contradictoriamente han sido Colombia, Brasil, Argentina, Chile o Panamá, los que han buscado hasta la fecha el acercamiento con España, ofreciéndoles al Gobierno, proyectos de inversión y oportunidades de negocio; y no al revés. Esta ausencia del sentido de la oportunidad ha comprometido la competitividad de los intereses españoles dentro de la región, perdiendo terreno e influencia ante el desembarco de una China que no se cansa de cortejar al fortalecido Cono Sur.
Frente a este contexto, Rajoy ha dejado claro la necesidad de recuperar espacios en territorio latinoamericano, por lo que todo apunta a que su gestión buscará el acercamiento y la reactivación de la agenda latinoamericana en España, estrechando vínculos más con las administraciones de Sebastián Piñera, Ricardo Martelli, Juan Manuel Santos e incluso Dilma Rousseff, que con Raúl Castro, Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa.