Será investida como presidenta este 10 de diciembre
Cristina Fernández, la esposa fiel destinada a hacer historia en Argentina
viernes 09 de diciembre de 2011, 12:46h
Este sábado Cristina Fernández de Kirchner vuelve a juramentar el cargo de presidenta, luego de que fuera reelecta el pasado 21 de octubre con el 54% de los votos. A diferencia de su toma de posesión de 2007, la mandataria asumirá el poder sin su mentor político y el que fuera compañero de vida durante 35 años, Néstor Kirchner, para comenzar una nueva etapa en donde deberá gobernar con nombre propio.
El Parlamento de Argentina está listo para juramentar por segunda vez consecutiva a Cristina Fernández como presidenta. Una mujer que no sólo ha demostrado haber sobrevivido a la fuerte carga política del legado de su marido y antecesor, Néstor Kirchner, fallecido el 27 de octubre de 2010 a causa de un fallo cardiaco; sino también, ha hecho historia al ser el único Jefe de Estado en obtener la victoria en la primera vuelta en unos comicios en ese país y la primera mujer en América en ser elegida para un segundo mandato.
Con la confianza del 54% de los argentinos y un Congreso con mayoría absoluta a su favor, Fernández se prepara para tomar el mando con un gabinete sin muchos cambios, pero con el propósito de poner en orden la economía argentina y mantener el crecimiento sostenido que ha experimentado el país durante este período, gracias a las exportaciones de granos de soja y vehículos a países como China, India y Brasil.
Desde la muerte del expresidente Kirchner, la mandataria ha puesto de manifiesto una personalidad política propia, cambiando el tono de su discurso por uno más conciliador hacia sus opositores y detractores, haciendo un guiño a la inversión privada, mejorando la tónica con los Estados Unidos y tendiendo puentes con Europa.
Pese al riguroso luto que ha lucido durante el último año y las constantes referencias hacia su difunto esposo en cada uno de sus discursos, a Fernández se le ve más confiada a la hora de imprimir su nombre en esta nueva etapa que se abre para el peronismo argentino, que no va a estar exenta de desafíos que pueden verse acentuados por la enorme popularidad que la precede, siendo la economía, el déficit fiscal y la nueva generación peronista los que más se asoman en el panorama de la ahora bautizada era “C”.
El “cristinismo” ha sumado tantos simpatizantes y seguidores como el propio “kirchnerismo”, por lo que la reelecta presidenta argentina tiene ante sí la oportunidad dejar un legado mucho más significativo que el del “pingüino”,- seudónimo acuñado a Néstor Kirchner por su origen patagónico-, a fin de llevar al país a la misma liga de competitividad de sus vecinos suramericanos y al peronismo hacia otro nivel que tarde o temprano ha de hallar mecanismos de renovación.
También moderar la guerra fría que la mandataria tiene declarada hacia los medios de comunicación independientes, es otro de las tareas pendientes del no tan nuevo Ejecutivo argentino.
Rodeada del príncipe heredero de la Corona española, Felipe de Borbón y la gran mayoría de los líderes regionales, entre los que destacan su homóloga brasileña Dilma Rousseff y los presidentes de Uruguay y Venezuela, José Mujica y Hugo Chávez; Cristina Fernández recibirá en manos del vicpresidente Julio Cobos,- con quien protagonizó en 2008 un duro desencuentro-, la banda presidencial y el clásico “bastón de mando”, que le validan por segunda vez consecutiva a tomar las riendas de la nación argentina.
Pero mientras se inicia la cuenta atrás para la investidura para una mujer que el destino quiso que arbitrariamente hiciera historia, muchos se preguntan si este 10 de diciembre la presidenta guardará el negro que uniforma su viudez para recibir con colores a su segundo mandato.