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José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 23 de diciembre de 2011, 21:22h
Algo se está moviendo en esta España doliente de los manifiestos, país incorregible en embargo preventivo, de Santos Inocentes resignados a bromas de mal gusto con un absurdo monigote blanco pegado a la espalda conmemorativo de la matanza de Herodes ¡maldita sea la gracia!
¡Yo sí estuve allí! Más falsos que la promesa de un político, quienes más afán pusieron en negar al padre destronado, empezando por Alfredo y terminando por Rubalcaba, ahora utilizan la memoria reciente de ZP insepultus para contrarrestar la campaña de autopromoción de Carmina Chacón, cuyo único mérito que se le reconoce rima con la palabra “ambición”.
Por vez primera en medio siglo TVE no emitirá los saltos de esquí de Año Nuevo. Y ahora resulta que todo el mundo los va a echar en falta aunque no los haya visto nunca. Tiene cojones que José Luis se haya marchado por la puerta de incendios con la única muestra pública explícita de afecto salida de boca de Rajoy.
Y es que hay usos, costumbres y tópicos orteguianos que no cambian nunca porque nadie se ha planteado cuestionarlos, como la pericia de periódicos como La Vanguardia del conde de Godó para acudir siempre rauda y presta en auxilio del vencedor. Lo mismo les ha dado que les ha dado lo mismo glosar la excelsa figura del Caudillo cuando tocaba, que convertirse al felipismo maragalliano, ponerse a la cabeza de la pancarta de lloronas del agravio catalanoide tripartitero, o inclusive recobrar la fe perdida en el credo convergente ahora que de nuevo conviene bailarle el agua a los herederos de Pujol. Está el tal Antich, director de la cosa, tan lírico y campanudo, que cualquiera diría que le pone Mariano.
First hundred days. Cuando el nuevo emperador recupere la consciencia después de la sobredosis radioactiva de botafumeiro que está recibiendo, nos vamos a enterar de lo que vale un peine de concha de carey. Como Victoria Prego, doy por hecho que «el Gobierno le va a meter un tantarantán al país de los de no te menees». Nos espera un ajuste fino filipino del pepino tan pronto como asistamos a la pedida de mano de Javier Arenas en el salón principal del palacio de San Telmo.
Pero lo primero que va a tener que hacer Rajoy es desembarazarse de la legión de compañeros de profesión que están rivalizando por la disputada plaza de tiraboleiro mayor de la Catedral de Santiago de Compostela, pues hay tal densidad de incienso en el ambiente, que no se puede respirar de la cantidad de pelotas rastreros que se deshacen en elogios hacia el sumo hacedor, que al paso que vamos va a cosechar más adeptos que Kim Jong-Il, el Doctor No, el tirano de Corea del Norte, admirador confeso de Rambo, que según sus biógrafos hagiógrafos jamás en su estreñida vida defecó, y que ya es el último Dios ateo de la mitología norcoreana, pues aun después de muerto acumula más títulos que la mismísima Duquesa de Alba.
Desde su coronación, donde surgieron del inframundo de las cloacas más «besahuevos» que en la final de la primera parte de El Padrino, según el original hallazgo cinematográfico de Santiago González, está teniendo el Premier pepero que extremar las medidas de higiene corporal, hasta el punto de verse obligado a meterse en la ducha varias veces al día para desprenderse de las babas de caracol gigante africano que le dejan todos los besucones y abrazafarolas que han salido a su encuentro preguntándole por “qué hay de lo mío”.
Cuenta nos trae andar con tiento. No dejemos que nos venza el fatalismo, pero tampoco alberguemos falsas ilusiones para después llevarnos un trompazo como le viene sucediendo las últimas temporadas a la escudería Ferrari. Que nadie espere descubrir en Mariano habilidades desconocidas para la magia, pues no me lo imagino sacándose conejos de la chistera como Juan Tamaríz. Cierto que este país no necesita un ilusionista, aunque no le vendría nada mal alternar la visión realista de los problemas y sus soluciones con ciertas dosis de ilusión e imaginación.
Es el gallego un hombre tan hermético para sus cosas, que la Policía ha detenido en Zaragoza a un presunto chori por filtrar a través de Internet el último disco de Madonna, pero no ha sido necesario practicar ninguna detención a cuenta de los ministrables, algunos de los cuales se han enterado por la prensa, como le sucedía a Felipe, de su nombramiento.
Manda huevos que, siguiendo instrucciones de los compañeros de la Agrupación de Miguel Yuste (El País), haya salido al estrado el tal Marcelino Iglesias para reprochar al sucesor de Zapatero que se haya cargado la paridad con un gobierno donde únicamente hay cuatro mujeres.
Digo yo que para no dejar en entredicho las estupideces del diario El País, todavía está a tiempo de ofrecerle una cartera a la cajera de Forever Young, o fichar al completo a las Nancys Rubias de Vaquerizo. Un día de estos acabarán exigiendo a Mariano que a no más tardar incorpore más damiselas a su Gabinete siempre y cuando cumplan con el canon estético impuesto por Alain Bernardin para las bailarinas del Crazy Horse: "medir entre 1,68 y 1,72 metros; con una distancia entre los pezones de 21 centímetros, y de 13 entre el pubis y el ombligo". Periodismo burlesque.
Aquí todo el mundo pilla cacho, hasta la Botella. Y Mariano sin llamar.
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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