Feliz Año Nuevo
viernes 06 de enero de 2012, 20:14h
Difícil felicitar el año a quien acaba de sufrir la pérdida de un ser tan querido como la madre. El recuerdo propio acude instantáneo en momentos tan sentidos. Siempre proyectamos del otro a uno mismo la pena que nos embargaba o pudiera hacerlo. Quien no supera este falso, oblicuo reflejo de empatía, no entra de verdad en el sentimiento del prójimo. Y casi siempre acude el ansia de luz para que resplandezca la tiniebla en el fondo del ánimo. Y así fue lo que escribió un amigo a una colega de trabajo, eficaz, entregada. He aquí la respuesta:
- Muchísimas gracias, querido amigo. Momentos especiales, crudos. No me resulta fácil sobreponerme, es verdad, aunque, en espera de esa luz que dices, la política, por extraño que te parezca, y por urdida que se presente la situación económica, me ha entretenido bastante. Muy Feliz Año también para ti. Un abrazo.
He aquí la respuesta del amigo, inmediata:
-La política..., querida amiga. Debiera ocupar poco, minúsculo espacio informativo en nuestras vidas: mirar de reojo la noticia, el informe, salvo en momentos especiales, de miseria, o de vejaciones, por ejemplo. En los países avanzados, al común de las gentes apenas le importa. Ya han votado. Confían en su voto. Hay cosas más importantes. Los políticos van a la zaga de la sociedad, no al revés, como aquí. Nos entretienen con cromos, plastilina de prensa y pantalla. Presentan modelos que solo obturan la realidad terca, inevitable, del día a día, minuto a minuto. Renuncié a ella hace tiempo y me la encuentro en la sopa; quiero dejarla en su sitio, y no me deja; miro a otra parte, y parpadean las calcomanías hasta en los pasillos de trabajo. Y entonces, piensa uno, algo verdaderamente inverso, invertido, sucede. Los cerebros no están vacíos..., segregan serrín mojado, una pasta..., de aquella que usaban hace tiempo nuestras madres para barrer la cocina, el pasillo. Una pena, "mágoa", en gallego. Celebro que tu ánimo, el nuestro, se mantenga expectante, tal vez lo más serio de la "polis", la tensión que entregamos todos los días a esta gente esperando algo cuya pregunta, silenciosa, nos inquieta. Y esta tensión va siempre por delante..., de la noticia misma. Si conseguimos transformar ese momento de antelación en tema de nuestras vidas, ya estamos, estábamos en el "rema", en el quid o qué formativo de la cuestión, que dicen algunos hermeneutas. Y si se convierte en fondo crítico de cuanto venga a continuación, entonces, los políticos aparecen cubiertos con una pátina que los envejece y vuelve a su lugar de origen, que era, es el instante de nuestra expectativa, esperanza más honda. ¡Que no nos la roben! Es el lugar del arte, de la ciencia, de la amistad, oración, paz, justicia, de la vida fértil, hasta de la más humilde, silenciosa, del verdadero amor, que te deseo, profundamente. Si conseguimos esto, tendremos un país grande, ágil, dinámico, productivo, hermoso. Un abrazo. Tu amigo y colega.
La luz aquella del comienzo es la que dice Pablo, el de Tarso: en una Luz inaccesible.
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Filósofo, Catedrático de Lingüística y escritor.
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