¿Un nuevo tiempo para Guatemala?
lunes 16 de enero de 2012, 00:50h
Este sábado el presidente electo y exgeneral del Ejercito de Guatemala, Otto Pérez Molina, tomó posesión del cargo. Un cargo que viene acompañado por una larga lista de desafíos de un país que demanda orden y disciplina por parte de sus instituciones gubernamentales, por los altos niveles de corrupción, desigualdad social y violencia que presenta, sobre todo por la cada vez más acentuada presencia de los narcos mexicanos dentro de su territorio.
Así pues, la seguridad es la primera tarea pendiente que el nuevo gobernante ha de resolver de manera imperiosa, ya que Guatemala presenta una de las tasas de homicidios más altas del plantea con 49 por cada 100.000 habitantes, seis veces más que la media mundial. Todo ello sumado a que ha de emprender políticas inflexibles para combatir a las pandillas y a la arraigada industria del narcotráfico, dominada por el que fuera el brazo armado del Cártel del Golfo, Los Zetas, que han activado un importante número de células en tierras mesoamericanas.
Razón por la cual, y dado su pasado militar, todo apunta a que Pérez Molina recurra al Ejército para poner en orden los temas de seguridad, así como se espera que inste a un saneamiento de los cuerpos policiales muy conocidos por sus altos niveles de corrupción.
La reducción de la pobreza es otro de los retos que ha de enfrentar el sucesor de Álvaro Colom. Situado entre los países más pobres de una América Latina cada vez más competitiva dentro del mercado internacional, Guatemala se encuentra la cuesta de intentar avanzar para alcanzar a sus vecinos regionales, sobre a su vecino México.
Pero más allá del factor económico y de competitividad geopolítica, el nuevo gobierno debe comenzar por tapar y tender puentes para combatir los abismos sociales latentes en la sociedad guatemalteca, en donde el hambre, la violencia machista, la pobreza extrema son el “pan de cada día” de millones de personas.
Si embargo, la irrupción de un ex-general a las altas esferas del Gobierno ha generado en la ciudadanía un inesperado sentimiento de esperanza, debido a que Otto Pérez Molina viene equipado por las promesas de disciplina y mano dura a una Guatemala que necesita un cambio urgente de dirección para tener un futuro.