Otra “muerte política” en Cuba
domingo 22 de enero de 2012, 21:44h
Ayer domingo el diario Granma, una suerte de boletín oficial del régimen castrista, volvía a tildar del “preso común” a Wilmar Villar, el disidente político fallecido tras casi dos meses en huelga de hambre. A efectos internos, tienen parte de razón: Villar cumplía en el momento de su muerte una condena de cuatro años en un penal cubano. Ocurre que su “delito” no era otro que el de haber participado en una manifestación reclamando el respeto a los derechos humanos y unas reformas democráticas que no acaban de llegar.
De un tiempo a esta parte, Raúl Castro se ha visto obligado a reconocer la inviabilidad del sistema, esbozando tímidas medidas aperturistas en lo económico, aunque sin llegar a concretar prácticamente nada. Sin embargo, en materia de libertades públicas el inmovilismo sigue siendo total. El pueblo cubano lleva más de medio siglo con los derechos más elementales cercenados. Sin los petrodólares venezolanos, posiblemente hoy las cosas serían diferentes; de ahí que haya que apuntar a Hugo Chávez como responsable en gran medida de la supervivencia del totalitarismo cubano. Al menos ahora, el actual Gobierno español no hace de embajador del castrismo en Europa; ese balón de oxígeno ya se ha desinflado. Tampoco debería estar el de la OEA, cuyo silencio en todo este asunto es tan clamoroso como cómplice.