CaixaBankia, boda de Estado
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 10 de febrero de 2012, 21:19h
Querido Emilio:
Si Sakira, como en su día Josemari Aznar, está esforzándose por aprender catalán en la intimidad para poder entenderse con la abuela de Piqué, Cupido culé por San Valentín…, es que este mundo a pique, desahuciado e irrecuperable, todavía está a tiempo de la salvación, aunque sea a toque de campana, gracias al Triunfo del amor, como en la empalagosa telenovela mexicana de Televisa.
Si Sigourney Weaver (la Juana de Arco neoyorquina de Allien) se está planteando aprender español porque se ha quedado subyugada por el jamón ibérico de bellota de Guijuelo y por el tintorro en tetra brik del Tío de la Bota desde que rodó The Cold Light of Day en casa de la tita Paqui (y no es coña)…, es para preguntarse qué estaremos haciendo tan malamente los lugareños para que los forasteros nos quieran más que nosotros a nosotros mismos, pongamos por caso los vecinos del pueblo de la Cerdaña francesa Font-Romeu.
Lo mismo me paso tres estaciones de Metro exagerando deliberadamente si digo que aun no estando sentados en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, Rato y Fainé, convertidos en unidad de destino en lo universal, están en condiciones mucho más ventajosas que Rajoy y Rubalcaba para contribuir a que este país nuestro, inmerso como está en época de matanza del cerdo, comience a reconciliarse consigo mismo.
Tendría gracia que como quien no quiere la cosa, buscando la manera de acometer de una puñetera vez la reforma, saneamiento y consolidación del sistema financiero, nos encontráramos de rebote con la grata sorpresa de un casamiento inesperado, aunque fuere interesado, concertado, o sea, arreglado, o ya puestos, de conveniencia, entre Madrid y Barcelona, con Moncloa y la Generalitat, o sea con el emperador Mariano y con el rey Arturo, ejerciendo de padrinos de boda, en la Almudena o en la Sagrada Familia, lo mismo da, aunque a Esperanza Aguirre no le dé lo mismo.
Si CaixaBankia puede ser una entidad perfectamente viable en un hipotético suponer… ¿Por qué España no? (…) Si América y Asia serán un mismo continente de aquí a como muy tarde dentro de doscientos millones de años, por la “simple” atracción del Polo Norte, donde aunque no lo parezca, oyendo a los chicos del tiempo, hace más frío que en Madrid…, ¿por qué no pueden ser cuerpo del mismo cuerpo España y Cataluña, aunque haya cenutrios que se ofuscan en echar mano del hacha de Conan el Bárbaro para cortar el Ebro, o lerdos meloneros capaces de superar los límites de la estupidez humana acuñando euskalmoneta a martillo, a la vieja usanza, en la ceca de la barbarie y el fundamentalismo?
A los españoles sólo nos ganan a anti españoles y envidiosos los guiñoles de Canal Plus Francia, unos delincuentes de látex que nos tienen una tirria que se recomen, y que a lo sumo son comparables en su condición unicelular a cortitos de bola como el tenista Yannick Noad, el mismo que atribuye el éxito de los Nadales, Gasoles y Cía. a la poción mágica de Astérix y Obélix. Ahora a cualquier cosa le llaman periodismo satírico, hasta inclusive a las gansadas de Wyoming.
Conste que no se me ocurre censurar en sentido genérico a todo el pueblo francés, que a este cronista acogió con los brazos abiertos como Brigitte Bardot a sus 42 amantes; como tampoco repruebo a los jueces del Tribunal de Arbitraje Deportivo por ser jueces (que bastante desgracia tienen los pobres), sino por su condición de tribunal de “honor” medieval deslegitimado para condenar a Contador porque no ha conseguido demostrar su inocencia.
Bien está, que los tiñosos pongan a España bajo sospecha; pero que la pongamos los españoles, no tiene un pase.
Si un equipo de científicos ha sido capaz de reconstruir virtualmente el canto de un grillo del Jurásico a partir del análisis de restos fósiles… ninguna otra machada se antoja imposible. Por la misma regla de tres, si María Teresa Fernández de la Vega, mi vice favorita, ha reaparecido en sociedad más joven que el Renault 5 en su cuarenta cumpleaños… ¡bendito sea el botox! la cirugía estética, y la madre que parió al cirujano plástico -¡olé sus huevos, don Enrique!-, que por tan milagroso rejuvenecimiento deberían nombrarle miembro emérito del Consejo de Estado en lugar de al ex señorito extremeño con apellido de mayonesa y prejubilación con sobresueldo, que ese sí que debería de pasar por el quirófano para que le plancharan la toga-kimono, mitad de geisha con barba, mitad de boxeador con albornoz, y le recortaran ese morro de Formula 1 que tiene a fin de que no se lo pisara.
En una de estas, que nadie se extrañe si uno de estos días MariTere aparece resplandeciente, copando la portada de Lecturas tal cual la Venus del Photoshop, ya sin código de barras, para anunciar que se nos casa por la Iglesia. Novios no le van a faltar, mismamente se me está ocurriendo Bono, que bien pudiera ponerse a la cola de posibles pretendientes con un zapato ceniciento de Manolo Blahnik en la mano y en la otra un capullo de rosa, aprovechando que tras la dieta Dukan se le ha quedado tipín, le ha crecido la melena hasta para permitirse la licencia de hacerse una cresta gallinácea, y además está desparejado y libre de ocupaciones en el partido… de momento.
España, de gigantes y cabezudos. Cuenta le traería a Rubalcaba montar en Ferraz una escuela de samba. Chirigota gaditana. De murgas y comparsas. Carmina, Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, Patrimonio de la Humanidad.
Puede que por miedo a su incierto porvenir o por simple soberbia (pues no parece hombre que deje entrever fácilmente sus sentimientos), Rodrigo, otro presumido en fase de reimplante y despiste, no reconozca el flechazo con Isidro o simplemente que se sienta todavía muy verde e inmaduro para convertirse en un novio lo que se dice formal. Pero esto de Caixabank y Bankia huele a cortejos preliminares, a eso que se conoce como “contactos exploratorios”, y al típico tonteo de dos enamorados que acabarán haciéndose arrumacos a la dulce luz de la luna, si en lugar de dejarse llevar por los cantos de sirena de celestinas maledicentes, se dejan arrastrar por el canto celestial de los serafines.
Si uno de los obstáculos para el “sí quiero” es la dote del paquidermo, que pasa entre otros obsequios por la ampliación de capital de Bankia, es cuestión de ponerse al tajo y cerrar el trato; si las familias políticas de los respectivos vislumbran que no van a ser capaces de llegar a un acuerdo en el canje de las acciones y en el reparto de poder, es cuestión de una sentada y de ceder paso a la razón y al sentido común; si los minoritarios están temerosos del impacto que van a tener en sus participaciones los esponsales y el consiguiente apareamiento, invéntese lo que sea para compensarles, como la deferencia de invitarles al banquete.
Si Rodrigo está receloso porque sabe de antemano que será Isidro y no él quien lleve los pantalones en casa, y por eso se le nota tenso como un “cangrejo violinista”…, que se coma el orgullo y se lo haga mirar, pues no está el patio para personalismos; y si Fainé está mosca porque no entiende el repentino “enfriamiento” de Rodrigo…, que le regale una manta eléctrica aunque sea de los chinos; y si Rato ha pedido un rato para pensarlo porque no le da la gana decir un “sí” mientras esté presionado por Moncloa…, que se tome el fin de semana libre y se escape a Guadarrama a ver si el frío de la sierra le despeja las fosas nasales.
Lo que no tendría perdón posible es que por intereses personales o extra económicos se abortara una operación de “interés nacional” si quedara demostrado que los esponsales convienen a España.
Con esto no digo que haya que forzar la máquina del patrioterismo, pues siempre hay líneas que no conviene cruzar para no ser tan cabrón como Napoleón Bonaparte, que contrajo matrimonio de conveniencia con la archiduquesa austriaca María Luisa de Habsburgo-Lorena, después de dar una patada en el trasero a Josefina de Beauharnais porque no podía darle un hijo.
Digo que hay que pasar de los complejos y de los juegos de equilibrio entre el centro y la periferia, entre la boina y la barretina, que lo mismo lleva calada hasta las orejas un cerrado de mollera de Las Ramblas que de Chamberí.
Perdonen que esté así de guasón tomándomelo todo a broma, pero confieso que después de varias semanas dejándome llevar en contra de mi voluntad por la deprimente actualidad económica y política, el cuerpo necesita de vez en cuando entregarse con desafuero al amor y a la poesía.
Aun no sintiéndome más español que francés o ciudadano del mundo, quiero que sepas España, aunque me dé vergüenza, que estoy por ti.
El mundo tendrá remedio y consuelo mientras exista una Piedad yemení con niqab dispuesta a abrazar el cuerpo desnudo de un herido en las revueltas del fin del mundo del Invierno Árabe. Samuel Aranda, querido colega, felicidades por el World Press Photo, y que Dios te bendiga. Sólo por tu instantánea merece la pena esta puta profesión de periodista.
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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