Méndez y Fernández
lunes 20 de febrero de 2012, 21:42h
Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo van juntos a todas partes. Están juntos en todas las ruedas de prensa, en todas las cabeceras de manifestaciones. Deben de vivir en el mismo barrio. Los imagino:
- Cándido, ¿paso yo a buscarte?
- Vale, Ignacio, así vamos los dos en tu coche y nos volvemos juntos. Y de paso, me acompañas a hacer unos recadillos por el centro.
Nunca vi a los dos sindicatos tan parejos ni tan juntos. Nunca les vi repetir las mismas palabras tantas veces. Uno de los dos está sobrando y no soy yo. Se sientan muy juntos e intervienen sin interrumpirse, guardando un escrupuloso orden para decir lo mismo que ha dicho su compañero. La camisa de cuadros, el jersey de pico y la chaqueta con el desgaste y holgura justos. Dicen: “La reforma laboral es contrarreforma” No dan puntada sin hilo. La Contrarreforma suena a iglesia católica, suena a lucha contra una fuerza que se expande (en el siglo XVI el protestantismo, ahora la ruina económica y social). El PP es la Contrarreforma, y ellos han pasado de protestar a ser protestantes. Claro, que del otro lado, tampoco dan puntada sin hilo porque leo la siguiente declaración de Rajoy al término del Congreso Nacional bajo el eslogan “Qué buenos estamos y lo sabemos” que se ha celebrado en Sevilla: “La reforma laboral es justa, buena y necesaria”. A nada que tengamos mínimas nociones católicas y borremos el adjetivo “buena”, nos resonará a: “la reforma es justa y necesaria, es nuestro deber y salvación….” No estoy blasfemando, parafraseo.
Pero volvamos a la pareja que nos ocupa, que de seguir así tendrá que cambiar las siglas de sus organizaciones (U.G.P y CC.NN.OO) e ir buscando otra ocupación porque no habrá trabajador que representar. Pienso en una noticia que salió en el Mundo Today que anunciaba el último español que cotizaba, el propietario de una mercería en Almería. Siempre queda el recurso de la foto que amarillea, colgada un poco de lado junto a la puerta que da a trastienda.
Méndez y Fernández amenazan con “más conflictividad social”, que es mucho más que “más conflicto social” a tenor del número de sílabas de la palabra. Amenazan con huelga general y el gobierno se va a Sevilla de Congreso. ¿Y no será que están todos leyendo a Hegel y que estamos comprendiendo rápidamente la dialéctica del amo y el esclavo?
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Coordinadora de programas de la Comisión Europea
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