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Cantante

Víctor Manuel: "No podía gustarle a todo el mundo y preferí gustarme a mí mismo"

jueves 23 de febrero de 2012, 16:49h
Acostumbrado desde joven "a complicarse la vida", Víctor Manuel no tiene intención alguna de jubilarse, aunque esté a punto de cumplir 65 años y su último trabajo sea un repaso a su carrera desde 1977, más de tres décadas en las que el asturiano se ufana de no haber vendido nunca su alma.
"Cuando tienes opinión, hay mucha gente a la que no le gustas. Pero supe muy joven que no hay que gustarle a todo el mundo. Prefiero gustarme a mí mismo", ha afirmado hoy en una entrevista con Efe ante la publicación el martes del disco-libro con DVD "Vivir para cantarlo. Biografía de las canciones", grabado durante un concierto en Avilés dentro de su última gira.

Se trata de un recorrido pormenorizado, en el que selecciona y explica el origen de algunos de sus temas desde 1977. El cantante, que siempre se ha movido entre la emoción y el compromiso social y político, ofrece así un recorrido que no es sólo íntimo, sino también histórico, a su manera, de los últimos 35 años de España.

Testimonia desde la reciente reivindicación de la Memoria Histórica en "¿Cómo voy a olvidarme?" hasta la huelga de actores de 1975, que recreó en el tema "Cómicos".

De aquellos primeros años de lucha por la libertad, conserva aún las multas que le impuso el régimen franquista y que, dice, dejó impagadas. La más curiosa, la que le acusaba de "antiespañolista" por el irónico pasodoble "Yo soy de España", también en este disco.

Qué contraste con aquel Víctor Manuel "desinformado" que en 1963 escribió el tema "Un gran hombre", en el que loaba a Franco y que utilizaron en su contra cuando colaboró en la primera campaña electoral del PCE en 1978.

"Lo único que demostraba esa canción es que yo era gilipollas", afirma el cantante, cuyo compromiso con la libertad le forzó a exiliarse brevemente en México, así como le acarreó ser detenido y, posteriormente, sufrió dos ataques con bombas a su casa, la única vez, confiesa, que pasó miedo.

Tras una Transición que, en su opinión, "está idealizada", llegaron tiempos mejores, los que representa "España camisa blanca...", ya en 1982. "Fue el inicio de una esperanza de que podíamos hablar entre todos", recuerda.

"Hoy volvemos a un período difícil. Parece que estamos con el agua al cuello, pero no creo que sea para tanto. Este país ha pasado épocas muy duras y los que lo hemos vivido lo sabemos. Vamos a pensar que de esto se sale", afirma optimista.

En su nuevo disco, también hay espacio para el Víctor Manuel más emotivo, como en "Mi abuelo Víctor", pero no todos son grandes éxitos. Hay, por ejemplo, una canción dedicada a su hijo David, de cuando todavía no había nacido.

Son joyas íntimas para este artista, que defiende que nunca ha vendido su alma. "Para eso habría hecho otra carrera económicamente más productiva", replica, aunque no tiene queja sobre cómo le ha ido en la vida.

Ana Belén declaraba hace unos meses que, sin Víctor Manuel, ella no se habría dedicado a la música. "Sin ella, yo seguramente me habría retirado, estaría viviendo como un lobo solitario y bebiendo más de la cuenta", afirma sobre la que desde hace décadas ha sido su compañera artística y sentimental.

La propia Ana Belén, junto a Miguel Bosé, Miguel Ríos y Joan Manuel Serrat aparecen en este trabajo, grabado durante el concierto especial que ofreció el 2 de septiembre de 2011 en el Centro Internacional Oscar Niemeyer.

Lamenta los últimos acontencimientos en torno a la sostenibilidad de ese espacio. En su opinión, a Avilés le plantaron "un juguete", con una programación excelente, "y de repente llega el elefante a la cacharrería".

El elefante, afirma, es Francisco Álvarez-Cascos. "Pero él ya ha entrado así varias veces en Asturias, lo que pasa es que la gente es muy desmemoriada", añade.