en el corazón de los alpes
Innsbruck, enclavado en el corazón de los Alpes, es un auténtico paraíso para los aficionados a los deportes de invierno. En la cumbres más elevadas de la capital del Tirol, situadas a más de dos mil metros, el visitante puede esquiar con facilidad -gracias a los 80 funiculares y remontes operativos en las montañas cercanas a Innsbruck; tomarse, por ejemplo, una cerveza fresca al aire libre presenciando una exhibición de snowboard o "freeskiing" -la última modalidad importada de Estados Unidos que arrasa entre los aficionados al esquí- al borde de una "pista negra" de Nordpark/Seegrube; saborear en primera persona una aventura a casi 100 kilómetros por hora, como si se tratara de una "bala humana", subido en un bobsleigh por 30 euros o, si es un poco menos atrevido, disfrutar de un largo y divertido descenso en trineo, aunque no se tenga la más mínima experiencia sobre la nieve.