crítica
El director mallorquín Daniel Monzón tuvo claro, desde que la novela de Francisco Pérez Gandul cayó en sus manos, que quería llevarla a la gran pantalla. El libro que tanto le había impresionado, finalista del Premio Fernando Lara en 2004, tenía un contundente punto de partida y se desarrollaba dentro de un universo tan poderoso como el carcelario, un desconocido mundo que Monzón ha sabido utilizar de forma prodigiosa para meter de lleno al espectador en una trama de tensión asfixiante, con giros memorables y una cuidada puesta en escena.