Bernardo Montoya, el hombre de 50 años detenido por el asesinato de la joven zamorana Laura Luelmo, ha confesado a primera hora de esta mañana en el interrogatorio de la Guardia Civil que cometió el crimen.
Según fuentes de la investigación, Montoya comenzó el interrogatorio mintiendo a los agentes en presencia de su abogado. Mantuvo versiones inverosímiles hasta altas horas de la madrugada para eludir su responsabilidad en el asesinato.
En su confesión, a la que ha tenido acceso el programa Espejo Público, Laura se dirigió a Montoya para preguntarle por la dirección de un supermercado y él la mando a un callejón sin salida. Cogió el coche para llegar antes que ella allí y cuando ya no tenía escapatoria, golpeó su cabeza contra el maletero del coche. Disponía de cuerdas y una manta y la encerró en el maletero. Intentó agredirla sexualmente pero, "a pesar de que estaba inconsciente", no fue capaz. Dejó su cuerpo malherido en el campo hasta morir.
La autopsia concluye que Laura habría muerto dos o tres días después de desaparecer por un fuerte golpe en la cabeza.
El cuerpo de Laura fue encontrado este lunes a cuatro kilómetros de la pequeña localidad de El Campillo (Huelva), donde había alquilado una casa tras comenzar a trabajar, como interina, en un instituto del municipio vecino de Nerva. Allí se había trasladado también hacía poco Montoya, que acababa de salir de prisión por el asesinato de una anciana en Cortegana (Huelva).
El detenido tiene un hermano gemelo, Luciano M.N., condenado hace años por la muerte de una mujer también en el municipio de Cortegana
Montoya tiene además antecedentes por robo y obstrucción a la justicia. En 1990, sobrevivió tras sufrir un grave accidente de tráfico cuando huía de la policía después de ser sorprendido realizando tráfico de drogas.
Bernardo, fue condenado en 1997 a 18 años de prisión por el asesinato dos años antes de una mujer de 81 años en Cortegana. Salió de la cárcel en 2015 pero volvió pronto a la prisión de Huelva por la comisión de dos robos con fuerza. El pasado mes de octubre, con 50 años recién cumplidos, salió de la cárcel onubense.
Según informa El Mundo, la Guardia Civil investiga si Montoya se deshizo de unas bolsas que portó consigo cuando fue a visitar el viernes a la novia que tiene en el Centro Penitenciario de Huelva, y que podrían estar relacionadas con el asesinato de la profesora zamorana.
Los agentes han trasladado a Montoya hasta el lugar de los hechos para reconstruir el crimen. Ha llegado a su vivienda de El Campillo a las 13:30 horas y lo ha hecho entre gritos de los vecinos de "asesino" y "todos somos Laura".