Conor McGregor regresó de su jubilación el 18 de enero de 2020. Ese día, en Nevada, se vistió de corto para retomar su carrera dentro de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Abrasó a Donald 'Cowboy' Cerrone en 40 segundos. Su actuación impactó de tal manera que con celeridad se multiplicaron los rumores en torno a una revancha con Khabib Nurmagomedov. Aquella noche, el irlandés se convirtió en el primer luchador de la historia que logra noquear a su rival en las divisiones del peso pluma, ligero y wélter.
Tenía el irlandés planeado pelear un puñado de veces a lo largo de ese año, pero irrumpió la pandemia y lo complicó todo. Dana White hubo de escudriñar la manera de sortear a la pandemia y se sacó de la manga la Fight Island, ese pedazo de terreno alquilado a Abu Dabi en la Yas Island. Y allí desarrollaría el grueso más importante del calendario previsto, salvando la programación y cuidando de las cuentas de la compañía. Mas, el Covid mató al padre y mentor del astro daguestaní. Con McGregor coqueteando con otra retirada y enredándose en problemas de tipo civil.
Khabib llegó a hacer un campo de entrenamiento y a defender su trono ante Justin Gaethje, tocando techo en lo que a rendimiento se refiere. Jamás se le había visto tan bien y con tanto control sobre, en teoría, uno de los luchadores que más difícil le pondría su invicto. Y, con el planeta festejando la clase de 'The Eagle', éste proclamó que dejaba la actividad deportiva profesional. Argumentando que le prometió a su madre que no pelearía más veces sin tener a su progenitor al lado. Una declaración de intenciones que hizo tambalear los cimientos de la masa social que arrastran las MMA.
Así las cosas, con el horizonte nublado -pues no pocos eventos hubieron de ser modificados o cancelados por el contagio de alguno de sus participantes-, White repitió maniobra mental. Necesitaba un reclamo para reflotar sus proyecciones de negocio y justificar que siguen siendo la élite del deporte de contacto. Así que comenzó a trabajar, remangado como nunca, en la celebración del Nurmagomedov vs McGregor 2. Y con el paso del tiempo la utopía fue mutando en posibilidad. Hasta que en el primer evento de 2021 (16 de enero) se sentó a charlar con el daguestaní. Y el legendario patrón del peso ligero se comprometió a rescatar sus guantes y a poner en juego su 29-0 si Dana le ofrecía algo "espectacular que le motivase".
Dijo Khabib, según expuso el directivo, que estaría muy atento a la cita de que este domingo se desarrollaría en la burbuja de los Emiratos Árabes Unidos. Buscando relleno de contenido a la ventana que ha abierto. Y lo que acogería esta madrugada el Etihad Arena, curiosamente, es la vuelta a volver de Conor McGregor. En su particular revancha contra Dustin Poirier. Un combate que, según todos los analistas, es clasificatorio para pelear por el título que sigue en posesión del emblema de la hinchada musulmana y rusa a las artes marciales mixtas.
Nurmagomedov se había negado repetidas veces a compartir octágono con el irlandés. Antes y después de anunciar su jubilación. Y a White le espetó que ya ha molido a todos los gallos de la división -McGregor, Poirier y Gaethje-, con lo que necesita un elemento interesante de verdad para que refresque su hambre competitiva. Habló de contendientes novedosos como Charles Oliveira (que desterró Tony 'El Cucuy' Ferguson con una verdadera exhibición) y al recién fichado Michael Chandler -múltiple campeón en Bellator-. Mas, entornó la puerta de oportunidad a cualquiera que le haga sentir desafiado. Con lo que su mirada se fijaría en lo que ocurriera este fin de semana.
La programación del transatlántico estadounidense de MMA -con tres eventos en una semana- desembarcaba, pues, en el esperadísimo UFC 257. El primero con público en muchos meses. Con el mencionado cartel como principal reclamo. McGregor (22-4) y Poirier (26-6) repetirían el choque que mantuvieron en septiembre de 2014. Por aquel entonces el europeo había entrado en ignición, dibujado una racha de 14 triunfos consecutivos que sólo cortaría el magnético Nate Díaz. Desde aquel encuentro, las inercias y maneras de ambos se han modificado. Siendo el peleador de Louisiana el que más ha pulido sus defectos y crecido. Ganó a Dan Hooker en el pasado junio, en la versión más sólida que se le ha visto. Por ende, la incógnita pertenecería a Conor. Quien sólo anticipaba como tangible un cuerpo muy trabajado y su habitual discurso.
"Prometo una obra maestra", manifestó, antes de asegurar que acabaría con el estadounidense en menos de un minuto. "Eso es por una total confianza en mi preparación y mis habilidades. Creo que puedo lograrlo", añadió. Se mostró con una motivación que recuerda a la personalidad que le llevó a la cima hace años. "Me siento mejor de lo que he estado en mi vida", subrayó. Y le lanzó este mensaje al ilustre espectador daguestaní: "Ya le cogeré. Si continúa eludiendo su compromiso de pelear, debería ser despojado del título. No voy a perseguirle. Si no quiere pelear, seguiré adelante por mi camino, pero todo el mundo sabe que esta guerra no ha terminado".
Su guerra contra 'The Diamond' Poirier, en cambio, comenzó con un derribo que envió al isleño a habitar el suelo. El favorito hubo de frenar su pronosticada salida ardorosa, contaminado por el 'grappling'. El agarre quemaría energía y minutaje, siempre en favor del estadounidense. Con un pesado intercambio de 'jabs'. El plan cruzado se desnudaría en el segundo round: patadas a las piernas de Dustin y boxeo de Conor. Y el norteamericano se reivindicaría, talando el tren inferior oponente y con una combinación que noqueó a McGregor. Y que silenció a la grada a los 2 minutos y medio del segundo asalto. Dejando sin palabras, entre otros, a Dana White. Porque el ansiado renacer del zurdo se acababa de enfangar.
La velada había arrancado con el debut en la compañía de Michael 'Iron' Chandler. El estadounidense de 35 años (20-5) se vio las caras con el neozelandés Dan Hooker. 'The Hangman', de 30 años, fue el único que aceptó medirse con este rookie veterano e ilustre, con la necesidad de reflotar su trayectoria (20-9) en el peso medio. Se llevaría la victoria Chandler con un KO atronador (a los 2:30 minutos del primer round). Añadiéndose, inmediatamente, a la cuota de aspirantes al cinturón. Queda por comprobar si Khabib ha visto algo que le seduzca para reaparecer y poner patas arriba el PPV de la UFC.