Opinión

La ofensiva contra TikTok

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 02 de abril de 2023

Los gobiernos occidentales están en guardia contra TitkTok, la famosa red social china para compartir vídeos. Con más de mil millones de usuarios mayores de 18 años, se trata de la plataforma que más creció en 2022. En los Estados Unidos, el CEO de la compañía, Shou Zi Chew, tuvo que declarar hace unos días ante una comisión de investigación del Congreso, donde se lo interrogó sobre las medidas de protección de datos, así como sobre la posibilidad de que el gobierno de la República Popular China pudiese acceder a información de ciudadanos estadounidenses. En la Unión Europea, la preocupación por el uso de la aplicación y sus consecuencias no es menor. La Comisión Europea, El Consejo y el servicio exterior de la Unión han prohibido a los funcionarios su utilización en todos sus terminales. El Parlamento Europeo ha hecho lo propio con su personal y ha aconsejado a los eurodiputados y sus asesores que desinstalen TikTok de sus dispositivos. Finlandia, Suecia, Estonia, los Países Bajos, la República Checa, Eslovaquia, Bélgica y Alemania han cursado instrucciones para evitar su uso por parte de funcionarios y empleados gubernamentales. El Reino Unido ha hecho lo propio. En general, la preocupación es que se pueda utilizar para acceder a información sensible en poder de los usuarios.

Sin embargo, las preocupaciones van más allá de un hipotético uso con fines de espionaje. TikTok es propiedad de ByteDance Ltd, una empresa china cuya sede está en Pekín y cuyo domicilio fiscal se encuentra en las islas Caimán. A pesar de que técnicamente el gobierno chino no parece ser el propietario de TikTok, entre algunos socios europeos, así como en Bruselas y Washington, se extiende la inquietud por el uso que pueda hacerse para desestabilizar las sociedades occidentales o influir en sus procesos electorales. La sombra de acciones de persuasión como las realizadas a través de Facebook en el pasado -recuérdese el caso Cambridge Analytica- sigue siendo muy alargada. Hace más de diez años, Facebook y Twitter fueron esenciales en el desarrollo de las llamadas Primaveras Árabes. En el llamado Euromaidán, que produjo la caída de Yanukovich en 2013, los activistas se sirvieron de Youtube y Facebook para retransmitir en directo los acontecimientos tan como se iban desarrollando. En suma, el uso de las redes sociales para informar, influir y movilizar a la opinión pública es hoy uno de los rasgos de las llamadas “revoluciones de colores”. Todas esas plataformas pertenecen a empresas afincadas en los Estados Unidos. Después de las revelaciones de Elon Musk sobre las relaciones entre Twitter y el gobierno estadounidense, sería ingenuo soslayar la capacidad de influencia que los Estados Unidos tienen sobre el resto del mundo a través de ellas.

TikTok ha roto el monopolio de la persuasión de las empresas estadounidenses a través de las redes. Al igual que sucedió con Al Jazzeera y Russia Today (RT), que desafiaron el predominio de la CNN y la BBC en el plano de los canales internacionales de televisión, la aplicación china ha despertado el temor de que ahora otros puedan jugar al juego de la desestabilización, la desinformación y la agitación. Fue este mismo temor el que llevó a los gobiernos europeos a bloquear, en febrero de 2022, el acceso a RT en el espacio de la Unión Europea.

En febrero de 2022, la República Popular China y la Federación de Rusia suscribieron una declaración en que se oponían a las “revoluciones de colores”. Además de las medidas de contrainformación que se puedan adoptar, es evidente que disponer de herramientas como las redes sociales permiten no sólo enfrentarse a las campañas ajenas, sino preparar acciones de influencia para llevar la desestabilización al campo de los adversarios.