Traducción de Íñigo Jaúregui. Nórdica Libros. Madrid, 2024. 185 páginas. 18 €.
Por David Almazán Tomás
La escritora japonesa Aki Shimazaki, que cuenta con setenta años de edad, vive en Montreal desde 1981. Ha pasado la mayor parte de su vida en la parte francófona de Canadá, por lo que escribe y publica en francés, si bien sus obras se ambientan en el Japón actual. Shimazaki tiene la costumbre de escribir conjuntos de novelas de cinco en cinco títulos, a modo de pentalogías. Con gran reconocimiento internacional y numerosos lectores, la prolífica escritora tiene un estilo ágil y directo que ha cautivado al público. Luna Llena y Suzuran están publicadas por Tusquets y Quinteto de Nagasaki y Corazón de Yamato, lo están por Lumen.
La novela que hoy comentamos forma parte de la pentalogía La sombra del cardo (L'ombre du chardon en el original en francés) y está editada por Nórdica Libros, con traducción de Íñigo Jaúregui. Maïmaï, el caracol de Tarô es la última entrega del conjunto, formado también por Azami, el club de Mitsuko; Hôzumi, la librería de Mitsuko; Suisen, el gato de Gorô y Fuki-no-tô, la granja de Atsuko. Los subtítulos de las novelas son una aportación de la editorial que no están en la versión original. El acento circunflejo en los nombres de la novela se justifica por la escritura original en francés, si bien resulta algo desconcertante para el lector habituado al guion alto. Por las páginas de Maïmaï, el caracol de Tarô hay numerosos juegos de palabras, así como algunos términos propios de la cultura nipona fáciles de seguir sin dificultad gracias a la inclusión de un pequeño glosario final.
Nórdica ya publicó, como si fuera una novela independiente, Hôzumi, la librería de Mitsuko, que en su día reseñó para Los Lunes del Imparcial José Pazó Espinosa en febrero de 2018. Se publicó con otra portada, diferente a las que ahora tienen las cinco de la pentalogía. Bien está la unidad gráfica de las portadas de Sandra Rilova de las cinco obras, pues La sombra del cardo puede leerse en el orden que se quiera. Aki Shimazaki ha diseñado un bello calidoscopio, donde los personajes de una de las novelas, en sí mismas autoconclusivas, pasan a situarse en otra posición en otro título, ofreciendo con la lectura de todas las obras una comprensión más holística de la trama.
Maïmaï, el caracol de Tarô se centra en la historia de Tarô, el hijo sordomudo y mestizo de Mitsuko, mujer de carácter que protagoniza otras novelas de la pentalogía. Tarô se enamora de una amiga de la infancia y, con la ayuda de su abuela, se va adentrando en los secretos de la vida de su madre. Aki Shimazaki es una escritora depurada, que tiene una narrativa muy directa, sin sentimentalismos ni descripciones extensas. Los capítulos son cortos, casi como un plano secuencia de una película.
Su fuerza está en la construcción de los personajes por medio de diálogos breves, que reflejan bien la psicología de cada uno de ellos. Las tramas son más bien simples, sin irse por las ramas, lo que permite a la autora centrarse en una presentación directa de las luces y sombras de la familia en la sociedad japonesa, un poco en el tono del cine de Hirokazu Koreeda. Con vistas a la Navidad, cuyos regalos conviene ir preparando ya, Nórdica comercializa un estuche con las cinco obras de La sombra del cardo. Entretenimiento al ritmo de música ligera bien compuesta, pegadiza y fácil de leer, muy recomendable para lectores amantes de la literatura nipona.