Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2026. 248 páginas. 21 €. Libro electrónico: 13, 99 €.
Por Carlos Abella
Ana Ramírez Cañil (Madrid, 1958) ha sido una acreditada profesional del periodismo, cuya trayectoria se cimentó en su experiencia en temas económicos y financieros, en medios de difusión como Cinco Días y Expansión, y también en el tratamiento político de asuntos de actualidad en programas televisivos como el muy relevante Informe Semanal de RTVE, del que fue directora. Pero su experiencia periodística fue la base para abrir nuevos horizontes en la literatura y en concreto en la reivindicación política de una etapa de nuestra historia y de unos personajes comprometidos con ese tiempo y esos valores.
En 2008 ganó el Premio Espasa de Ensayo con La mujer del maquis, y ya desde entonces es la literatura el escenario en el que ha desarrollado su creatividad, habiendo publicado tres novelas: Si a los tres años no he vuelto (2011), El coraje de Miss Redfield (2012) y Masaje para un cabrón (2015). En 2016 publicó en Galaxia Gutenberg el ensayo Los Tyrakis, en colaboración con su marido Joaquín Estefanía, acreditado periodista que llegó a ser director de El País, y en 2022 el libro de viajes Los amantes extranjeros (Espasa).
En esa línea de compromiso, Ana R. Cañil acaba de publicar un libro testimonio de una colección de relevantes mujeres, escritoras e intelectuales en general que vivieron con pasión y valor la guerra de España, como vivencia decisiva de sus vidas y como realización íntima de sus creencias ideológicas, y a las que la autora cree olvidadas.
Para sostener esta tesis, Ana R. Cañil ha seguido el rastro de varias mujeres extranjeras que escribieron sobre la Guerra Civil y en general sobre España, en distintos momentos de su vida, pero siempre con la coincidencia de volcar la frustración de que sus gobiernos no hubieran ayudado a la República a hacer frente a la rebelión militar, y en ese conjunto de mujeres están algunas tan distintas como Nancy Cunard, Simone Téry, Virginia Cowles, Lillian Hellman, Kate Mangan, o Sylvia Plath.
Y además de la apasionante misión de rescatar sus artículos o sus libros, Cañil ha completado la identificación de su rastro con la búsqueda de los lugares, ciudades, pueblos o trincheras donde ellas vivieron la aventura de la Guerra Civil española.
Se trata de un libro, muy bien documentado, tanto que en ocasiones se pierde un tanto la pista de quien se está evocando por las conexiones políticas, sociales que surgen, de modo que se empieza hablando de Simone Tery y se acaba evocando la presencia de Simone de Beauvoir o de Lillian Hellman. El lector encontrará un relato apasionado, de compromiso con la Republica y la causa feminista, con el afán por acreditar que parte de sus testimonios igualan o incluso superan a los de otros testigos de nuestra guerra, ya fueran hombres o mujeres.
En este rescate de mujeres que ella cree olvidadas figuran la fascinante Nancy Cunard, que fue amante de hombres tan diversos y brillantes todos como Aldous Huxley, Tristán Tzara, Samuel Becket, Pablo Neruda o Ezra Pound y cuya solvencia económica le permitió ser benefactora de muchas causas de la República. También es relevante la descripción del papel de la poeta Silvia Plath en cuya búsqueda y rastro de su paso por España, Cañil ha encontrado el apoyo del arquitecto Eduardo Mangada y sus familiares de igual nombre, que inspira el relato de la muy interesante personalidad de su madre, Enriqueta de la Hoz.
El episodio dedicado a Andre Viollis y Simone Tery -madre e hija-. (páginas 173-190), permite a Cañil recuperar la celebración en 1937 del Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la República. Y en este episodio es donde Cañil pone en boca de Tery esta sinceridad al contar que ha escrito un reportaje en Ce Soir en el que admite: “No quería poner la objetividad porque había un bando más débil, el de los humildes, y no dejaba de asombrarme de que las conciencias de Francia y del resto del mundo permanecieran indiferentes”. Tery estaba casada con el escritor Juan Chabás y juntos vivieron un largo exilio que los llevó a Francia, México, República Dominicana, y finalmente Cuba. Cañil escribe aquí con amargura que (página 184-185) “el interés por Simone Tery está sepultado por la guerra que han dado en el último medio siglo los comunistas ortodoxos, olvidando que ortodoxos o no, ellas estaban a la vanguardia de muchas de las conquistas sociales, a menudo peleaban con los suyos porque sabían que sus colegas e ideólogos de partido eran tan machistas como los fascistas. Lo del machismo es una enfermedad trasversal”.
Cañil encuentra el rastro del paso por España de Simone de Beauvoir que estuvo acompañada de su marido Jean-Paul Sartre en 1931 y 1932, donde en Madrid fueron a los toros (páginas 186 -187) y a ella le gustaron Marcial Lalanda, Domingo Ortega y un joven debutante “El Estudiante”. En 1932 visitaron Andalucia y Beauvoir volvió en 1945 camino de Lisboa y en Madrid visitó Vallecas y Tetuán.
No menos relevancia tiene Kate Mangan, cuyas memorias, Never more alive inside the spanish Republic, son un muy interesante testimonio entre otras razones por su relación con Paco Robles, hijo de José Robles, el traductor de John Dos Passos asesinado por orden de Moscú, que trató infructuosamente de localizar a su padre y que se alistó en el frente con apenas 17 años una vez confirmada la muerte de su padre y que estuvo en la cárcel después de la guerra hasta 1947 y se exilió en México.
Las alusiones a Lillian Hellman -pareja del escritor Dashiell, Hammet- nos evoca de nuevo la grabación del interesante documental Spanish Earth (Tierra de España), en el que Hemingway colaboró como guionista, al que trató con frecuencia hasta el extremo de ser testigo de algún episodio de su vida y de su discrepancia con F. Scott Fitzgerald. Y es en la página 214 cuando Mangan es testigo de una frase de un muy bebido Dashiell Hammet que le dice a su mujer Lillian Hellman: “Hemingway no ha sido capaz de describir nunca a una mujer. Solo las incluye en los libros para que le admiren”.
Es pues Rescatadas del olvido un libro excelente, muy bien documentado y que permite al lector a través de los testimonios vividos de distintas y muy diversas mujeres, ver lo que fue la dura Guerra Civil y la fortaleza de quienes lucharon por salvar a la República.