El problema económico a corto y largo plazo
martes 15 de enero de 2008, 19:50h
"Cada minuto muere un hombre, cada minuto nace otro", escribió el laureado poeta Lord Tennyson hace ya casi 150 años. "No", le corrigió un admirador contemporáneo, el científico y economista Charles Babbage, insensible a los requerimientos de la música y la métrica poética, "... cada minuto nacen 1,06 otros".
Para ilustrar el problema económico fundamental de cualquier sociedad, empero, podemos seguir la frase del poeta y prescindir momentáneamente de la precisión estadística. En cada momento mueren seres humanos que son sustituidos por otros que nacen desnudos, hambrientos e ignorantes, pero no destituidos. Cuentan con el stock de máquinas, herramientas, bienes de consumo duradero, recursos naturales y conocimientos teóricos y prácticos acumulados hasta la fecha, puestos en funcionamiento a través de una vasta y compleja red de mercados e instituciones. El porvenir de la sociedad depende de la eficiencia con que se transmitan intergeneracionalmente estos fondos de riqueza material e inmaterial. Las posibilidades económicas de las nuevas generaciones se fraguarán en el hogar familiar y en el sistema educativo que los hospedarán durante casi una cuarta parte de sus vidas. De los valores transmitidos y la calidad de las enseñanzas recibidas en el seno de estas instituciones dependerá en buena medida su contribución económica a la sociedad y, por ende, el nivel de sus rentas. Nivel que también dependerá de cuanto y como trabajen, ahorren e inviertan sus padres y abuelos, y de cuanto innoven y cuan capaces sean todos ellos de aplicar provechosamente los avances tecnológicos. La estructura y el nivel del gasto público y de los impuestos, así como las intervenciones y regulaciones de los mercados, inciden decisivamente en todos los comportamientos individuales señalados y, por tanto, desempeñan igualmente una función esencial en el devenir económico de la sociedad.
Todos estos factores determinan el crecimiento económico a largo plazo del país porque, en ese dilatado horizonte temporal, predominan sobre fuerzas más efímeras como pueden ser los niveles de los tipos de interés y las primas de riesgo. A corto plazo, sin embargo, las oscilaciones de estas variables pueden inducir ritmos de crecimiento por encima del tendencial, como ha ocurrido en España en alguno de los últimos años; o por debajo, como sucederá casi con total seguridad al menos este año y el siguiente. En efecto, la subida de los tipos de interés iniciada por el Banco Central Europeo hace ya casi dos años, unida al reciente y brusco repunte de las primas de riesgo que han de soportar los demandantes de crédito, inevitablemente frenarán nuestro proceso de expansión qué dependía de dosis crecientes de endeudamiento para subsistir. Estas situaciones, representan un riesgo pero también una oportunidad para el futuro económico a largo plazo. Si las autoridades públicas responden adecuadamente, reformando instituciones que prometen flujos de gastos públicos insostenibles a largo plazo, corrigiendo distorsiones de la estructura impositiva y desmantelando regulaciones que entorpecen el funcionamiento de los mercados, entonces se remontaría más fácilmente la desaceleración cíclica al tiempo que se mejoraría el futuro económico de las nuevas generaciones.
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Economista
JOSÉ LUIS FEITO es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, economista y técnico comercial del Estado
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