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Manifa en Valencia, bronca en Madrid: ¡pásalo!

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 23 de febrero de 2012, 21:17h
Este país es así. Pasamos del “En clase tenemos frío” al “Violencia policial no” en un abrir y cerrar de ojos sin que los pobres estudiantes, los que de verdad pasan penas por falta de calefacción y sufren los recortes en sus carnes, puedan decir esta boca es mía. Encendida la mecha, su presencia ya no es necesaria para la movilización en las calles.

En un primer análisis podría parecer que lo sucedido en Valencia no es sino una muestra más del enfado social por una mala gestión de la situación económica y del paro, que cada día mina más la moral del ciudadano. El mismo que se va a agarrar a cualquier clavo ardiendo para mostrar su indignación y repulsa. Es aquí cuando aparecen los violentos borreguiles haciendo bueno el más puro y arcaico “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” y ya que están en la calle por no sé qué problema con unos estudiantes, no pierden la oportunidad de “liarla” en la calle.

Todo exagerado por las campaña que “incendian” las redes sociales, por una puesta en escena que recuerda más a las movilizaciones del día previo a las elecciones de 2004 que a las revueltas de la ‘primavera árabe’ y por una cobertura mediática desmedida e interesada que no hace más que caldear el ambiente. Y ahora mis propios compañeros me tacharán de lo que quieran (me lo puedo imaginar), pero el provecho político de la información suministrada, en un sentido u otro, es evidente cuando en este país ha habido manifestaciones mucho más graves (de estudiantes mil, de mineros, de astilleros, de agricultores, de ecologistas…), con cargas policiales mucho más duras y no han sido portada. Pero el momento es el que es y aquí vale todo.

Y digo yo: Visto y comprobado el interés político de las movilizaciones, ¿hasta dónde están dispuestos a llegar? ¿Estamos ante una reedición del “pásalo” de hace ocho años? ¿Es correcto que una formación política se ponga de parte de los que agreden a la Policía? Por otra parte, ¿se podía haber gestionado la situación de otra manera? ¿Sabe el partido en el poder contrarestar la acción de la izquierda en la calle?

No seré yo el que intente minar la credibilidad de la Policía, cuerpo que tiene toda mi admiración por desempeñar un trabajo absolutamente fundamental al servicio de nuestras libertades. Pero esto no significa que en un momento puntual algún miembro de la institución pueda sobrepasarse en su actuación. Para eso existe también la Policía, para velar por el correcto funcionamiento de sus agentes. Intentar minar su credibilidad es tirar piedras sobre nuestro propio tejado, ya que rompe la armonía y concordia con la ciudadanía. Pero parece que es lo que se busca.

Mal está, obviamente, romper la nariz y golpear al “enemigo”, tampoco se justifica “quemar Valencia a sangre y fuego” y morder, literalmente, a los agentes, pero lo peor es que se convierta en algo normal salir a la calle a quemar contenedores y tomar por costumbre el altercado y la bulla con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado..

Queda claro que las protestas, al final, no se produjeron por la calidad de la educación. Lo que me genera más interrogantes es si esta es la estrategia del PSOE y otras formaciones coincidentes para hacer oposición a partir de ahora y si la agitación popular en la calle y la acción radical se van a convertir en la vía habitual para expresar el desacuerdo con las políticas del Ejecutivo o las administraciones del PP.

Rubalcaba ya habló de tomar la calle y su entorno, lejos de condenar los actos de violencia, han dado alas a los amigos de la bronca, el enfrentamiento y el fuego. Los viejos tiempos del “pásalo” están de actualidad como demuestra el hecho de expresar la irritación que genera un problema en Valencia a pedradas contra las sedes del PP en Madrid. ¿Cómo era eso de dar ejemplo? Luego nos quejamos.

Javier Cámara

Periodista

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