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¿El fin de otro periódico o la agonía de los lectores?

Mariana Urquijo Reguera
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lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
sábado 25 de febrero de 2012, 21:11h

Mañana muchos se desayunarán sin un periódico impreso que aunque nuevo, había logrado hacerse un sitio en los quioscos, en las mesas de las terrazas, en las Revistas de Prensa y hasta entre los mostradores de las puertas de IFEMA. Desde mañana el periódico Público dejará de editarse en papel pero permanecerá como periódico digital.

Esta noticia que habla de la crisis, de la mala gestión empresarial y de un nuevo Ere que dará mucho que hablar, pone sin embargo varias cuestiones sobre la mesa (o sobre la tablet, perdón).

Si bien la noticia viene a confirmar la caída de los ingresos por publicidad en general, y en la prensa en particular (según datos de Infoadex, en torno a un 10% en diarios y un 6% en suplementos) y una subida de más de un 10% en inversión en internet, el volumen de negocio virtual sigue siendo pequeño comparado con las cifras de la tv y lo que antaño movían los periódicos. Pero si miramos más lejos, la inversión publicitaria en prensa desde 2007 ha caído más de un 40%.

No queda duda alguna de que los medios de comunicación viven de la publicidad y/o de las subvenciones, son un negocio pero un negocio necesario y muy sano para cualquier democracia.

España, el segundo país con más periódicos de la UE sin embargo cuenta tan solo con unos 82 lectores por cada 1000 habitantes, es la escalofriante cifra de un 8% de lectores. Estos pocos datos reflejan un perfil del español medio como alejado de la lectura, del interés por la información en profundidad, de la opinión, de la crítica e incluso, diría, de la ideología. La televisión gana pues en su simplificación de la realidad simplificando a la audiencia, a España.

Ahora que solo será un diario digital, es necesario preguntarse si cambiará de estrategia o seguirá igual. La pregunta en realidad es si era imprescindible la impresión o si era una cuestión de estatus medido a la vieja usanza.

Es pues pertinente preguntarse también si siguen teniendo sentido los periódicos impresos. La multiplicación de las fuentes de información con la proliferación tecnológico mundial, la llegada de internet a los teléfonos móviles y el uso diario de internet desde las computadores hace un poco anticuada la imagen que invocaba más arriba del lector de periódicos en el bar, en la terraza, en el metro o en el trabajo. Como también hacen difícil la lectura pausada de la información, la lectura en profundidad.

Es quizá la gran consecuencia del giro digital, la inmediatez elimina la mediatez, la ansiedad la reflexión, la fugacidad dificulta la memoria y así no se escribe ninguna historia, así es imposible la crítica.

Cuando empezó la era digital de los periódicos tuve una premonición: la desaparición progresiva de las ediciones impresas haría engorar la red, pero permanecería algo de todo eso. Imaginaba unos periódicos flaquitos, pero densos, donde solo se imprimieran la secciones de opinión, las viñetas y el editorial. ¡Pura imaginación lo mío!

Mariana Urquijo Reguera

Filósofa, profesora e investigadora.

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