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El ruido de la calle

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
domingo 26 de febrero de 2012, 23:53h
A río Turia revuelto, acudieron los pescadores furtivos a echar las redes. Y el SOE Alfrediano y de la Valenciano se tiró al monte con los maquis de Star Trek dos meses después de perder las llaves de Moncloa y un mes antes de extraviar las del Palacio de San Telmo en el fondo del Guadalquivir. Y los mismos antidisturbios modélicos y heroicos de los tiempos pasteleros de Rubalcaba, de la noche a la mañana se reencarnaron en “los Grises” de la cachiporra, la Policía Armada del Caudillo mala malísima de la muerte, porque volvió – ¡Qué miedo!- la derechona retrógrada y represora.

Nunca dio tanto juego una inofensiva protesta estudiantil por falta de presupuesto para recargar la botella de butano de la estufa que calienta las aulas y la calle. Algunos (la zurda trabucona, que no es toda la izquierda pero es la izquierda taruga) saben disimular menos sus aviesas intenciones (sacar rédito político del ya legendario atontamiento pepero en materia de propaganda de Estado), que el marido de la presidenta de Finlandia restregando sus ojos miopes el muy guarro en el canalillo a la princesa de Dinamarca, como si estuviera recreándose en una visión panorámica del Gran Cañón del Colorado. ¡Asco de política!

¿España incendiada? (…) Tampoco es cuestión de ir por ahí dando ideas en vísperas de Fallas; pero al paso que vamos, cuenta nos trae tener a mano un extintor. Como se nos vaya de las manos la cerilla del “agit-prop” de tanto jugar con fuego entre la maleza, de aquí al caos hay menos distancia de la que parece.

España es todavía hoy un enjambre de cañadas reales y vías pecuarias, sólo que en lugar de frecuentarlas los pastores trashumantes, desde el 15-M las han tomado al asalto los rebaños okupas, que aprovechando el advenimiento del Apocalipsis (once millones de pobres y cinco de millones de parados) amenazan con rememorar el saqueo de Roma, nostálgicos a lo que se ve de la Barcelona decimonónica de las bullangas, aunque dudo que alguno de los susodichos sepa a qué episodio de nuestra Historia contemporánea me refiero. El caso es que Las Bucólicas de Virgilio en hexámetros dactílicos ya no interesan ni a los poetas alejandrinos.

Gorilas en la niebla, borregos en la vía pública. ¡Beeee! “Dejad que las ovejitas se acerquen a mí” -le dijo Heidi a su abuelo, que ni peinaba rastas, ni era antisistema, ni se ganaba la vida como agitador político.

Nos han tenido engañados. Toda la vida creyendo que nadie se atrevería a arrebatar a Fraga la autoría de la frase «la calle es mía» que hizo célebre siendo ministro de Gobernación, cuando plantó su gaita encima de la mesa desafiando la celebración sindical del Primero de Mayo…, y ahora resulta que la calle es de todos menos de los ciudadanos saqueados verdaderamente desposeídos.

Toda la vida creyendo que el Estado era la única instancia legitimada para ostentar el monopolio de la violencia, y me acabo de enterar de que son los caballos los que disparan a los indios.

La equidistancia provoca arcadas al abajo firmante. Se suponía, aunque lo mismo era mucho suponer, que la autoridad en el núcleo familiar la ejercen los padres; en el colegio, los profesores; y en la calle, la “pasma”. Otra cosa bien distinta es que ante cualquier pecado venial de los vástagos, la actuación de progenitores, docentes o policías sea desproporcionada, en cuyo caso dicha legitimidad deja de asistirles ipso facto y a quienes hay que correr a gorrazos es a ellos. Mucho está tardando Mariano en enviar al motorista con la carta de despido a la delegada del Gobierno y al jefe superior de Policía.

¿Derecho de manifestación? ¡Faltaría más! Pero no a costa del Estado de Derecho alentando manifestaciones espontáneas ilegales; ¿Obligación de mantener el orden público? ¡Por supuesto! Pero no a costa de perseguir con la porra a ancianitas indefensas que pasaban por allí camino del local del IMSERSO... es un decir.

Tan cierto como que «los gobiernos cambian pero las mentiras permanecen» (James Bon, 007. Goldeneye), es el decepcionante convencimiento de que por mucho que las sociedades avancen hacia el progreso, siempre habrá gentuza dispuesta a retroceder enturbiando la convivencia y gentes en estado prístino que viven en candoroso estado de ingenuidad supina dispuestas a dejarse manipular.

España piquetera, país desmesurado de tradición agropecuaria en el mal sentido de la palabra “ciudadasno”. No me extraña que al escuchar el eco de tanto rebuzno, aprovechando la ola de falsas primaveras y la orgía de pancartas, Sotheby’s vaya a subastar “El grito” de Munch. Paul Oster: Diario de invierno; David Wark Griffith: Intolerancia.

Sabiendo como se ha sabido que únicamente uno de los 43 arrestados en la refriega del instituto valenciano de secundaria es alumno del centro, o mucho me equivoco o mucho me temo que la espita desencadenante de la carga de los mamelucos no ha sido el corte del suministro de calefacción por una causa tan peregrina como el impago del recibo de la luz, sino el pretexto que necesitan los quemacontenedores de siempre para montar el pollo a la brasa.

¿Redes sociales? (…) Parió la abuela. ¡Estoy de Anonymous y de los ciberactivistas hasta los mismísimos! Lo mismo hasta hay algún iluso suelto de esos que acostumbran a comer hierba en los prados a cuatro patas que adjetiva de “casualidad” el deliberado hecho de que dos días antes de las cargas policiales los mendas de Compromís, la coalición de izquierdas que se dedica a hacer el ganso por obra y gracia de la famosa diputada de las camisetas, se tomara la molestia de registrar el dominio primaveravalenciana.

Comprendo las payasadas que hace la portavoz adjunta de la formación ultra en las Cortes Valencianas en su reincidente intento de llamar la atención, pues no resultaría sexy ni con una camiseta mojada en la Fontana de Trevi. Conste que lo mío no es misoginia, sino intransigencia contra la estupidez, sea cual fuere su género. Comprendo que Cotino, en lugar de responder a la provocación asiéndola por el moño, haya optado por aprenderse la letra del “Ai se eu te pego” de Michel Teló mientras respira hondo, cuenta hasta cien y saca a bailar a Rita Barberá.

Lo que da que pensar es la preocupante facilidad con la que el zagalerío, con el cerebro emponzoñado del mismo sarpullido acnéico propio de edad tan confusa -¡Quién pudiera!-, se deja arrastrar por asaltadores de tapias infiltrados entre la muchachada trufada de sueños rotos.

Puesto a extraer alguna conclusión provechosa, doy por buena la refriega que se ha montado si al menos sirve para que los indocumentados (empezando por la irrepetible Leire) se enteren de quién fue Luis Vives. Pero mucho me temo que el reverdecer de la agitación callejera y la proliferación de aprendices de kaleborroqueños no es más que un síntoma más de que en algunos aspectos la Humanidad re asilvestrada todavía no ha conseguido liberarse de la cueva.

No habrá paz entre los malvados que montan una algarada de precalentamiento, anticipo de lo que está por venir, para que la foto de los disturbios dé la vuelta a la pelota terráquea y ahonde en el descrédito ibérico, o que persiguen embucharse las nueces del rédito político a costa de las sacudidas que le propinan otros a cabezazo limpio al nogal de la demagogia.

Sólo cabe esperar que caiga sobre los malhechores la maldición bíblica del gitano, y que aquel que desde el púlpito de los órganos de propaganda se dedique a jalear o dar cobertura a este tipo de protestas entre energúmenos y adolescentes desorientados (terminales mediáticas cómplices, partidos políticos, sindicatos u organizaciones de dudoso pelaje democrático), vaya de cuernos al infierno.

El primero que tiene que guardar silencio es Rubalcaba, por haber hecho un uso sectario de la Policía cuando gobernó, en lugar de ponerse ahora melodramático con la matraca de la “oposición responsable y leal”.

Querido Raúl del Pozo, comprenderás ahora porqué me he permitido la licencia de apropiarme del título de tu columna diaria para titular la mía. Todavía no sé si odiarte o amarte, si glosar tu prosa o maldecirla. Picasso follaba como pintaba, y tú escribes como si utilizaras de estilete el pene de Rasputín.

Jodido pero contento me tienes, asumida con falsa resignación la humilde insignificancia del aprendiz de brujo, cuando a menudo se me saltan las lágrimas como una Macarena, emocionado con tu lírica irreverente. Si cantara como Juanito Valderrama, ten por seguro que te pediría una oportunidad como maletilla.

Ahora que la plaza de España es un fanal de azul y oro, ahora que ya no se estila saltar al ruedo para citar al toro en un pase de rodillas…, ahora es cuando el coso del periodismo, pantano de cocodrilos, circo decadente de mediocridad, maledicencia y revanchismo, necesita con mayor urgencia espontáneos temerarios dispuestos a mirar al morlaco a los ojos a sabiendas de que uno de los dos no vivirá para contarlo al final de la corrida.

Me pasa contigo como con Anson, que aun estando el tío entrando en una edad talludita como para comenzar a tomarse la vida con la distancia de la eterna adolescencia tardía, va el baranda, con su equívoca bonhomía (pues parece manso pero topa), y cuando menos te lo esperas suelta un latigazo con su prosa cabrona y deslumbrante que cualquiera diría que acabara de debutar en esta cosa del periodismo con la dulce insolencia del principiante rebelde, aunque en apariencia sea un hombre en paz con el mundo y consigo mismo.

Conste que no estoy dispuesto con ninguno de vosotros dos a dejar que se me caigan las babas al suelo como a La Coixet recitando ditirambos cinéfilos en honor a Baltasar; conste que ninguno de los dos sois, a mi parecer, un ejemplo lo que se dice ortodoxo que cabría esperar en gente formal y cabal. Pero estando como está la calle tan efervescente y la profesión tan encanallada, tiene cojones que seáis, cada uno a vuestra bola, ejemplo sublime para este fabulador que se entregó a la noche por despecho, en el vano intento de superar el grado de dependencia enfermiza de García, querido José María, a pesar de lo desaconsejable que resultaron para la salud tantas noches de insomnio sabiendo que a las cuatro de la mañana sonaría el despertador para ir a trabajar a la radio.

No me arrepiento. Por desgracia, con los años, en lugar de ir a más han ido a menos los compañeros de oficio que por su categoría se han ganado, como vosotros, el derecho a convertirse en referente y ejemplo a seguir.

Por eso, me rulo cuando he sabido que van diciendo unos investigadores que la sepia es la criatura del reino animal que posee la visión más aguda. Se pongan como se pongan los lumbreras de la Universidad de Bristol, mucha más vista de lince tienen, con holgura, y mucha más pena dan, los indeseables colegas que a cada cambio de tortilla política permanecen apostados en la empalizada de la mesita del teléfono a la espera de una llamada de Génova o de Ferraz. Esto sí que es agudeza visual, y no el sobrevalorado daltonismo de calamares y pulpos.

Españoles en Laponia. Lo mismo con un par de calzoncillos de felpa y una botella de aguardiente para entrar en calor hasta José Luis Feito puede ganarse la vida trabajando de Papá Noel. Antes de perder la prestación por desempleo, será cuestión de ir preparando la maleta y tenerla dispuesta por si esto se pone más feo todavía y hay que salir corriendo camino de Barajas.

Lo que me atrae de Raúl y de Anson es que escriben sabiendo que no tienen tiempo para esperar. Yo tampoco.


José Antonio Ruiz

Periodista

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