Renuncian a los secuestros extorsivos
Colombia: entre el optimismo y la cautela por el último anuncio de las FARC
martes 28 de febrero de 2012, 08:45h
Colombia se debate entre el optimismo y la cautela luego de que las las FARC anunciase el fin de los secuestros y la entrega de los últimos rehenes que tiene en su poder. Mientras unos vez una "señal" que puede ir encaminada hacia una "negociación de paz", otros como el presidente Juan Manuel Santos, no ocultan su recelo hacia el último gesto de la guerrilla más antigua de Latinoamérica.
La comunidad internacional recibió con optimismo, pero también con cautela, el anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de renunciar al secuestro extorsivo y liberar a diez uniformados que mantiene como rehenes, un compromiso calificado de "positivo", pero ante el que se pidieron hechos.
La respuesta de Gobiernos y organismos internacionales tiene lugar un día después de que las FARC informaran que renuncian a las "retenciones de personas" con fines financieros y que pondrán en libertad a diez policías y militares que han mantenido secuestrados por más de una década.
Este anuncio es una "señal" que puede ir encaminada "a la paz o a una mesa de negociación", afirmó el representante de la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), Todd Howland, que, sin embargo, destacó las "contradicciones" del conflicto armado.
Mientras "hay mensajes positivos", la guerrilla "da pasos para tomar la fuerza" en algunos territorios, aseguró Howland en referencia a la ofensiva rebelde registrada este lunes en el centro urbano del municipio de Caldono, en el departamento del Cauca (suroeste).
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha manifestado ya sus reservas al señalar que esa decisión de la guerrilla es "insuficiente". "Valoramos el anuncio de las FARC de renunciar al secuestro como un paso importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta", expresó ayer Santos.
Estados Unidos también mostró cautela al considerar que el anuncio es un paso "importante y necesario", pero que no será "creíble" hasta que se ponga en práctica.
"Recordamos que las FARC han prometido en otras ocasiones la liberación" de rehenes y "esas promesas no son creíbles hasta que se ejecuten por completo", sostuvo Neda Brown, portavoz del Departamento de Estado, que llamó a los rebeldes a que "renuncien a toda violencia y actividades al margen de la ley y liberen a todos sus rehenes".
En esto coincidió la ONG Amnistía Internacional (AI), con sede en Londres, que consideró que la decisión del grupo guerrillero es "un primer paso positivo" pero "insuficiente" y lo instó a ir más allá y poner fin a toda su actividad delictiva, como "asesinatos, reclutamiento de menores y uso indiscriminado de armas".
Asimismo, el canciller chileno, Alfredo Moreno, conminó a las FARC a "abandonar el terrorismo y la violencia", una práctica que, según dijo, "no se justifica en ninguno de los países latinoamericanos".
Por su parte, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y que trabajó durante cuatro años en Colombia como secretario general de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (Celam), afirmó hoy su deseo de que ese anuncio se haga realidad.
En el mismo sentido, la colombo-francesa Ingrid Betancourt, excandidata presidencial que pasó seis años y medio en manos de la FARC hasta que fue liberada en 2008, recibió "con esperanza" un anuncio que, a su juicio, es "una señal de cambio en la estrategia" guerrillera, pero mantuvo sus "reservas" porque "no se tiene claridad sobre la suerte de los secuestrados 'económicos'".
El secuestro ha sido una de las fuentes económicas de esta guerrilla, en actividad desde 1964 y que incluso llevó esta práctica a una "ley" rebelde de 2000 relativa a la financiación de su lucha armada.
De acuerdo con la directora de la organización no gubernamental Fundación País Libre, Olga Lucía Gómez, la cifra de secuestrados civiles en poder de las FARC asciende a 405, lo que los convierte en el grupo "más numeroso y más desconocido".
"Ahora hacen un pronunciamiento de que no van a volver a secuestrar a los civiles y quisiéramos saber qué ha pasado con estos 405 secuestrados que están en cautiverio según las autoridades colombianas", comentó Gómez.
En Colombia, ante el anuncio de la liberación de diez policías y militares, la exsenadora y mediadora ante las FARC Piedad Córdoba dijo que se reunirá con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para revisar detalles logísticos del proceso, para el que todavía no hay una fecha definida.
Este anuncio reactivó un proceso de liberación que anunció la guerrilla en noviembre pasado con seis secuestrados y no con diez y que suspendió temporalmente a principios de febrero al alegar que el área escogida para su entrega había sido militarizada.
Una fuente oficial de Brasil, país que ha acordado participar en una eventual operación, señaló que la logística "será la misma" si son seis o diez los liberados y "similar" a otras en las que ya han participado las Fuerzas Armadas brasileñas en suelo colombiano.
Los rehenes por liberar son los militares Luis Alfonso Beltrán Franco, Luis Arturo Arcía, Robinson Salcedo Guarín y Luis Alfredo Moreno Chagüeza, y los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina. Son uniformados que fueron tomados cautivos en asaltos realizados por los rebeldes entre 1998 y 1999.
Siguen los ataques
Pese al anuncio, el grupo guerrillero no da indicios de querer deponer las armas. Las fuerzas de seguridad colombianas han denunciado que las FARC mantiene desde esta madrugada fuertes ataques contra el municipio de Caldono, en el departamento de Cauca (suroeste), aunque hasta el momento no se han registrado víctimas mortales ni heridos en esta importante reserva indígena.
Algunas carreteras que unen Caldono con el resto de la región se han convertido en escenario de una batalla campal entre uniformados y guerrilleros, según ha confirmado el comandante de la brigada 29 del Ejército, coronel Henry Piraquive.
Todavía no hay cifras oficiales de fallecidos, pero Piraquive ha asegurado en declaraciones a la emisora RCN que varios rebeldes han sido abatidos durante los enfrentamientos con policías. Un helicóptero del Ejército se encuentra sobrevolando la zona y se espera que un grupo de militares lleguen en las próximas horas a Caldono para reforzar la seguridad.
Hasta ahora los ataques han sido contra policías; sin embargo, la población civil está "atemorizada" y muchas personas no han querido salir de sus viviendas por miedo a ser víctimas de las FARC, ha advertido por su parte el secretario de gobierno del municipio de Caldono (Cauca), Carlos Pascua.
"No sé cuántos guerrilleros hay porque no he podido salir de mi casa; estamos con morteros con tatucos (pequeñas balas) y las condiciones son muy complicadas. La estación está ubicada en pleno centro de la carretera y hay mucho temor entre los habitantes", ha expresado Pascua a RCN.
Las FARC: ¿Cerca de la paz?
Las FARC son último vestigio de una rica historia guerrillera en América Latina, asisten a un momento coyuntural para una paz duradera en ese país que exige que depongan de una vez las armas, según coinciden analistas y legisladores en EEUU.
El grupo guerrillero, que va perdiendo líderes, influencia y apoyo, ha prometido abandonar la práctica de los secuestros como estrategia de negociación, algo que si cumple abriría la puerta al diálogo de paz en Colombia, inmersa en un conflicto armado de casi medio siglo.
Sin embargo el gesto no siembra la suficiente confianza para el Ejecutivo de Santos que exige del grupo guerrillero que abandone las armas, su actividad terrorista, el reclutamiento de niños y el narcotráfico.
Demandas que tanto la Administración del presidente Barack Obama como líderes del Congreso y expertos en el conflicto colombiano apoyan, e insisten en que la pacificación en Colombia exige que la guerrilla deje para siempre la lucha armada.
Neda Brown, una portavoz del Departamento de Estado, dijo que EE.UU. creerá las promesas de la guerrilla cuando las cumpla, y respaldó el llamado de Santos a que las FARC "renuncien a toda violencia y actividades al margen de la ley, y liberen a todos sus rehenes".
El recelo en Washington obedece a que, durante la década de 1980, la guerrilla también hizo una promesa semejante al entonces presidente Belisario Betancur, pero no la cumplió.
Para la legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen, las FARC no merecen "alabanzas" porque "sigue usando la violencia contra civiles en sus esfuerzos por desestabilizar Colombia y el hemisferio occidental".
Las FARC "han hecho un gran daño a la paz y la democracia, y deberían abandonar y renunciar a todas sus funestas tácticas de inmediato", argumentó Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Eliot Engel, el demócrata de mayor rango en el subcomité para el Hemisferio Occidental, tachó a las FARC de "brutal pandilla de malhechores, narcotraficantes y asesinos" que han sembrado el terror en Colombia durante años, y sus acciones dicen más que sus palabras.
"Aunque quizá tuvieron hace tiempo una plataforma política, se han convertido en un grupo terrorista. La liberación de los rehenes... es buena, pero estoy de acuerdo con el presidente Santos: las FARC deben liberar a todos los prisioneros, poner fin al narcotráfico y asesinatos, y cesar toda actividad terrorista contra los civiles y el Estado", puntualizó.
Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, considera que se abre una coyuntura para Colombia, en unos momentos en que el deterioro de la salud del presidente venezolano, Hugo Chávez, conlleva grandes repercusiones para las FARC, que han usado a Venezuela como refugio y tienen la simpatía de Caracas.
En todo caso, las FARC "están mostrando señales de agotamiento y saben que prácticamente no tienen ningún apoyo popular en Colombia" y aunque Santos procede con entendible cautela, "quiere sentar un legado como el presidente colombiano que puso fin a un conflicto prolongado en su país, y eso esa una tentación irresistible", observó.
El Gobierno de Washington es parte interesada en la evolución del conflicto, dada su larga presencia en el país andino. La dinámica del conflicto en Colombia cambió tras la puesta en marcha en 2000 del "Plan Colombia", en el que EE.UU. ha invertido desde entonces unos 8.000 millones de dólares para combatir el narcoterrorismo.
El conflicto civil, el más prolongado en el continente, ha dejado casi cuatro millones de desplazados desde 1997, cuando el Gobierno empezó un registro oficial de esa categoría. El creciente aislamiento político de las FARC ayudaría a reactivar el diálogo que colapsó hace diez años, según expertos.