mundo árabe
Tras la dictadura, la autonomía regional en un Estado confederal
jueves 08 de marzo de 2012, 19:06h
Las revueltas de los pueblos del mundo árabe que han conseguido derrocar las dictaduras familiares y patriarcales en Túnez, Libias y Egipto, han conocido esta semana su primera gran crisis. “Después de acabar con los regímenes dictatoriales, ¿qué tipo de Estado hay que construir?, se interrogan los movimientos organizadores de la revuelta. En Libia, frente a un no-Estado gadafista que ha perdurado 40 años, los revolucionarios piden ahora un Estado confederal que respete las particularidades regionales.
Los principales jefes tribales y clánicos del este del país fronterizo con Egipto, el mismo lugar de donde partió la protesta popular que acabó con la dictadura familiar de Muamar Gadafi, junto a los líderes de las milicias armadas se han reunido a comienzos de marzo en Benghazi, y han proclamado su voluntad de dotarse de una autonomía regional, “dentro de un marco de Estado federal”.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) que dirige desde la caída de Gadafi el país, liderado por Mustafá Abdeljalil, ha reaccionado agresivamente contra lo que considera un intento secesionista del este del país. “Recurriremos a la fuerza si es preciso para impedir la autonomía de Benghazi”, ha declarado Abdeljalil.
Para el CNT se trata de una maniobra orquestada por “infiltrados y restos del antiguo régimen de Gadafi”, que a su vez gozan del “apoyo extranjero, en particular de algunos países árabes”, promotores de “la sedición”. Sin nombrarlos, Abdeljalil hacía alusión a las monarquías del Golfo.
La inquietud suscitada por el anuncio de la autonomía de la histórica región de Cirenaica, con capital en Benghazi, se debe a dos factores principales. En primer lugar se trata de la región en la que se concentra la mayoría de los recursos en hidrocarburos del país, lo que la hace particularmente apetitosa para las grandes compañías internacionales del petróleo. Y e segundo lugar, la “asamblea popular” ha elegido a su cabeza a Ahmed Zubair al-Senussi, un pariente directo del rey Idriss Senussi, depuesto por el golpe de Estado de los jóvenes militares en 1969 dirigido por el entonces capitán Muamar Gadafi. En el entorno del CNT se sospecha que detrás del empuje autonómico hay la mano de Gran Bretaña y de Estados Unidos, que prefieren un régimen mas cercano a la monarquía que una Estado islámico aun siendo democrático.
Hasta los años 60, Libia se encontraba dividida en tres regiones administrativas, la Cirenaica al este, la Tropolitania al oeste y el Fezzan en el centro-sur. El objetivo de los “movimientos autonomistas” seria el de avanzar hacia un Estado federal que incluya estas tres regiones, más una cuarta situada en el extremo sur del país habitada principalmente por tribus tuaregs.
El anuncio hecho en Benghazi ha promovido manifestaciones en diferentes ciudades del país reclamando “la unidad nacional” e insistiendo en que “la única capital del país es Trípoli”, donde está instalado el Consejo Nacional de Transición. El CNT ejerce una autoridad mas simbólica que real, y desde la muerte de Gadafi está siendo constantemente cuestionado por las milicias armadas que han contribuido a la caída de la dictadura y que dicen no sentirse representadas en el Consejo.
Desde otras regiones del Magreb se observa con interés la evolución del movimiento autonomista en Libia, pues podría suponer una experiencia aplicable a otros países, como Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez o Egipto, donde existen fuertes particularidades regionales, tribales y confesionales.