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Marca España, el rábano por las hojas

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 09 de marzo de 2012, 21:54h
Made in Spain (…) Perdonen que no me levante para el besamanos, pero es que me entra la risa y me mareo con las radiaciones ultravioleta provenientes del universo fluorescente que se han colado por el desagüe del agujero de ozono. Como se preguntaría el maestro de Ubrique en dos palabras: ¿Es España un país im-presentable?

Crudo como el carpaccio de ñu negro africano de Serengueti lo tienen Mariano y su ministro de la cosa, García Margallo, el de “Gibraltar español”, con un par, si creen que se puede conseguir, con un par de publirreportajes propagandísticos en el extemporáneo Telediario proto socialista de TVE, proyectar de cara al exterior «una imagen única y unitaria de nuestro país como una gran nación de gente amable, acogedora y laboriosa».
Para muestra un botón, me pregunto cómo se puede seguir creyendo en España después de leer la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña viniendo a avalar el modelo de inmersión lingüística vigente en las escuelas, con el recochineo añadido que supone refrendar el derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en castellano, pero siempre y cuando recurran a título individual a un juez para hacerlo valer en cada caso específico.

Ojalá el problema de España tuviera fácil solución recurriendo a los buenos oficios de una agencia de comunicación molona como la que consiguió engatusar a tantos millones de españoles incautos para que votaran a un vendedor de crece pelo del Far West tan insustancial como ZP. Mucho me temo que el reto es bastante menos prosaico y simplista que la ocurrencia.

¿Laboriosa, al paso que vamos de coronar el año con seis millones de parados? (…) Maldita la gracia del eslogan electoral («Por el pleno empleo»), y la mezquina razón de oportunidad esgrimida por el Dúo dinámico, Toxo y Mendez, para convocar una huelga general indefinida de verdad, y no un burdo simulacro tirando a infame mamoneo como el que le montaron al PSOE.

¿Unitaria? ¿Con qué “logo” jacobino pretende Rajoy que se identifiquen los cantonalistas catalanes? ¿Con el torito bravo de Osborne versionado por El Fary rememorando las corridas en El Torín de La Barceloneta, o con el ruc catalá rebuznando de tristeza en el coso vacío, silencioso y sobrecogedor, de la Monumental?

¿Una gran nación? No pongan a este cronista en el brete de verse obligado a tener que contestar lo que piensa de verdad. Si fuera España tan grande como presume no andaría tan sobrada de suficiencia y de carencias. ¿Con qué himno nacional nos quedamos, con la Marcha Real remasterizada en su día por el Caudillo, con el himno de Riego, o con Paquito el Chocolatero que el célebre músico de Cocentaina compuso en honor a su cuñaooo, de nombre Paco y de profesión chocolatero, para que los lugareños se marcaran un pasodoble en las fiestas de Moros y Cristianos?
Claro que más alucinados se han quedado varios dignatarios de la República de Kazajistán cuando en el solemne acto de apertura de una competición de esquí, en lugar de sonar el himno kazajo (Menin Qazaqstanim) lo ha hecho Ricky Martin con su Livin’ la Vida Loca.

Al tiempo, en unos días asistiremos a la final copera que por incomparecencia merengue disputarán Barça y Athletic en el Vicente Calderón. Para que nadie se venga a engaño, sendas cédulas de intransigentes “come-césped” de ambos bandos ya se han arrogado, sin consentimiento del resto del tendido civilizado, la representatividad de las aficiones, para anunciar que tienen intención de ponerse a rebuznar tan pronto como suenen los primeros acordes del himno nacional, y para apercibir al Borbón que ¡pobre del Rey! si se le ocurre aparecer por el palco. Todavía resuenan en la memoria los abucheos al himno en la final de Copa que se jugó en 2009 en Mestalla. (…) Tres años después, el sarampión pro monárquico del diario El País sólo puede presagiar lo peor para la Monarquía y para el país.

Ni Julio Iglesias, ni Pedro Almodóvar, ni Antonio Banderas, que desde que le han robado la cartera en el aeropuerto de Budapest ya pertenece al reino de los mortales a quienes los “choris” de siempre nos la roban a diario. Visto lo visto, sugiero que en lugar de nombrar Alto Comisionado de la Marca España a don Emilio Lamo de Espinosa (un lujo para el Consejo Editorial de este periódico), nombren a Pujol, otrora “español del año”, por obra y gracia del “ABC verdadero” de Anson.

Hoy, veintiocho años después, da que pensar la cantidad de sandeces que hay que ventear para intentar colocar media docena de ejemplares del nuevo libro de Memorias. ¡Pena de estadista don Jorge! Y pobre portavoz del Gobierno catalán, que tiene la poca vergüenza de pedir a los españoles que no le creemos problemas a “Catalonia is not Spain”.

¿La credibilidad de España? ¿Y eso qué es lo que es? (…) Entiendo que a diferencia de Raphael, a Mariano sí le importe, y mucho, lo que digan los demás; y mayormente lo que se diga de España en el extranjero. Pero no me sea usted tan simple como La Vieja l’ Visillo incurriendo en el reduccionismo que supone creer que el problema de España es tan epidérmico como para intentar ponerle remedio con una campaña de imagen, por imaginativa que sea.

Afortunadamente, hoy España no es Una, ni Grande, y está por ver que sea Libre; ni la imagen corporativa que la identifica es el águila de San Juan con el yugo y las flechas tomados prestados de la Falange.

Desgraciadamente, la España estigmatizada sigue siendo un país de bandoleros y de salteadores de caminos, empeñados como parecen estar los “choris” de cuello blanco en honrar la memoria de Los siete niños de Écija, de Luis Candelas o de José María el Tempranillo.

España, paraíso de la corrupción, del amiguismo y del trinque, sigue siendo, mal que nos pese, un país de pícaros, contrabandistas, saqueadores, trileros, rateros, caciques, alucineros, chapuceros, manguis, traficantes de influencias y ladrones.

Se entiende que los habitantes del predio ibérico tengan la autoestima más baja que la “scudería” Ferrari a unos días vista del arranque del Mundial de Fórmula 1, sólo que en lugar de oler a goma quemada como en el circuito de Melbourne, huela a pólvora mojada, y a falta de Pit Babies que suban las revoluciones del paddock, sea Cristóbal Montoro quien se encargue de subirnos la adrenalina, los impuestos y la mala leche.
Aquí sólo prosperan los listos de siempre, los ex presidentes y los ex ministros en estado de descompresión con derecho a dos años sabáticos a cuenta del contribuyente y pluriempleo la mar de bien de remunerado.

Por eso, el abajo firmante sólo cree en la Ley de incompatibilidades, y en la vocación frustrada de headhunter de Borja Prado, el number one de Endesa, que no se corta un pelo a la hora de blindarse con lo más granado de los reservistas políticos: José María Aznar, Pedro Solbes, David Madi y ahora Elena Salgado. O sea, un ex presidente del Gobierno, dos ex vicepresidentes y ministros de Economía y un jefe de gabinete. ¡Monstruo!
No me olvido de Luis de Guindos, consejero de Endesa hasta su nombramiento como ministro, ni de Miguel Roca Junyet, consejero de Mediobanca (y de ACS, y secretario del consejo de Abertis), banco italiano del que es presidente ejecutivo Prado, que además es amigo de Florentino, de Miguel Sebastián y a este paso de todo quisqui con dotes de cigarrera.

Por descreer, sólo creo en la amiga rusa del Duque de Palma copando la portada de Interviú, que sin duda daría para una novela y para otras cosas que me callo para no resultar ordinario. Aunque se le quitan a uno las ganas de todo después de saber que Lady Gaga es el personaje terráqueo con mayor número de seguidores en Twitter.

Felicidades a José Antonio Vera por su nombramiento como presidente de EFE. Sólo cabe esperar que tenga más ojo para administrar el capital humano de la agencia, que tacto para elegir a los prologuistas de sus libros: El desarrollo sostenible en España, Jaume Matas.
Por cierto ¿Cómo se puede considerar “serio” un país donde la barra de pan de cuarto pesa doscientos gramos?
Se pregunta Vila ¿A dónde va a España? (…) ¿Y tú me lo preguntas, querido Joaquín? (…) A tomar por saco.

José Antonio Ruiz

Periodista

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