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RUBALCABA, MENDEZ, TOXO, LA HUELGA GENERAL

sábado 10 de marzo de 2012, 10:41h
Hace unos días Luis María Anson se adelantó a la huelga general en un artículo en el diario El Mundo en el que planteaba las preguntas sin respuesta que han instalado a los sindicatos en el desprestigio. Lo reproducimos a continuación.

“Los sindicatos son instituciones indispensables en una democracia pluralista plena. En España, Nicolás Redondo y, sobre todo, el gran Marcelino Camacho, el inolvidado e inolvidable Marcelino Camacho, contribuyeron de forma constructiva y decisiva a la Transición. Después, las centrales sindicales se han ido convirtiendo en un gran negocio y en agencias de colocación. La regeneración sindical es hoy una de las exigencias de la vida española. Rubalcaba ha anunciado que el PSOE se suma a las movilizaciones del próximo domingo. Está en su derecho porque vivimos en la Monarquía de todos. Pero la opinión pública espera que Rubalcaba haga algunas preguntas a Méndez y a Toxo. A ver si se las contestan.

¿Qué número de empleados, en plantilla y como colaboradores, mantienen UGT y CCOO? ¿Han hecho alguna reducción de personal con motivo de la crisis? ¿Cuántos libe-rados hay en España? ¿Es cierto que son ellos los que reciben órdenes para acudir a las manifestaciones con sus cornetines, altavoces, banderas, consignas, pareados ripiosos y pancartas? ¿Es verdad que con el sueldo de los liberados, muchos de los cuales no dan un palo al agua, se pagaría a cerca de 50.000 pensionistas? ¿Es cierto que abonamos 500 millones de euros para mantener a los liberados, cifra con la que más de 100.000 personas cobrarían el subsidio de 400 euros? ¿Es verdad que el coste salarial de los liberados en RTVE superó los 4’7 millones de euros y el de los delegados 3 millones y que se dilapida-ron en dietas y alojamientos más de medio millón de euros?

¿El 90% de lo que gastan UGT y CCOO se financia con dinero público a través de las más variadas y a veces estrafalarias subvenciones directas o indirectas de las tres Ad-ministraciones, la central, la autonómica y la municipal? ¿No mienten los expertos al asegurar que las fundaciones de los sindicatos negocian cada año 500 millones de euros de dinero público? ¿Responde a la realidad la información de que los sindicatos UGT y CCOO gestionan más de 100 sociedades de las que son propietarios? ¿Es verdad, como ha publicado Marisa Recuero, que representantes de las centrales sindicales vertebran los consejos de las antiguas Cajas y que 60 sindicalistas se reparten más de 3 millones de euros?

¿Qué cantidad administran UGT y CCOO de dinero público para los llamados cursos de formación, muchos de los cuales son una camelancia, donde, al decir de Zapatero, los asistentes trabajan por la patria y no engrosan la cifra de parados? ¿De esa cantidad, qué porcentaje se destina a engrosar las arcas de los sindicatos? ¿Es cierto que UGT y CCOO cobran un porcentaje incluso de los eres? ¿Qué número de edificios, oficinas y sedes pose-en y ocupan en toda España las dos centrales sindicales mayoritarias? ¿Cuánto cuesta el mantenimiento, la calefacción, el aire acondicionado, la limpieza, la seguridad, los gastos de oficina de esa interminable caravana de sedes? ¿Pagan IBI por sus edificios las centrales sindicales?

¿Cuántos cargos de UGT y CCOO cobran sobresueldos de empresas públicas y privadas? ¿Conocen las centrales sindicales qué número de automóviles tienen en propie-dad o alquiler? ¿Cuánto cuestan sus seguros, la gasolina, las reparaciones, el mantenimiento, los sueldos de los chóferes?

¿Qué ingresos reales tienen UGT y CCOO procedentes de las cuotas de sus afiliados y de ese dinero qué porcentaje corresponde a las empresas públicas que pagan coaccionadas las cuotas? ¿A qué cifra se eleva la morosidad de los afiliados que retrasan sus pagos o sencillamente no lo hacen? ¿Cuánto cuestan, en fin, las manifestaciones y las movilizacio-nes en las que se derrochan medios técnicos, dietas, viajes y comidas?

Seguiría abriendo interrogantes si el espacio lo permitiera. Pero ahí queda mi invita-ción a Rubalcaba para que, tras preguntar a Méndez y Toxo lo que la opinión pública quiere saber, les aliente a la regeneración sindical con el fin de que embriden los abusos y se dediquen de verdad a la defensa del interés de los trabajadores y no del negocio en que se han convertido los sindicatos”.
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