Europa ya se fía de España
miércoles 14 de marzo de 2012, 02:13h
Al equipo económico del Ejecutivo le correspondía explicar ayer en clave nacional el resultado del examen pasado por las cuentas españolas en Europa el lunes pasado. Entre el 4,4 de déficit que inicialmente imponía Bruselas y el 5,8 que sostenía Rajoy, la adaptación al 5,3 parece una solución salomónica, pero es mucho más que eso. Por un lado, el Gobierno deberá hacer frente a un nuevo ajuste de 5.000 millones de euros, lo que a buen seguro implicará más de una medida impopular. Por otro, el hecho en sí de que España haya recibido un voto de confianza del Eurogrupo y no haya sido sancionada -como Hungría- refleja bien a las claras que algo ha cambiado en la imagen que se proyecta de puertas afuera.
Fue al final de la pasada legislatura cuando José Luis Rodríguez Zapatero se decidió a implementar tímidamente algunas iniciativas en materia económica, tan cosméticas como tardías. En su activo, no obstante, hay que anotar el pacto constitucional entre PSOE y PP para garantizar la estabilidad presupuestaria. Un PSOE que ayer parecía cargar contra eso mismo, en un posicionamiento con muy poco fundamento y menos coherencia.
En apenas tres meses, Mariano Rajoy ha tenido que emplearse a fondo para administrar una herencia ruinosa y con más de una sorpresa -recuérdese la cifra inicial de déficit del 6 por ciento, cuando en realidad era del 8,51-. Reformas económicas y laborales que han sido bien recibidas tanto por los mercados como por el resto de socios de la Unión, que ven que en España se empieza a tomar conciencia de la realidad que hay y a actuar en consecuencia. Eso sí, la exigencia de rectificar la cifra de déficit implica cumplirla a raja tabla. Más correcciones y más sorpresas, serían muy mal interpretadas por nuestros socios y por los mercados.
Los ajustes que ya hay y los que quedan por venir son imprescindibles para la viabilidad de nuestra economía. Es así que resulta difícil de entender la oposición frontal de un PSOE que cuando gobernaba fue en gran medida responsable de este problema, tanto por acción como -sobre todo- por omisión, y ahora se opone a la solución. La postura ayer de su portavoz parlamentaria, Soraya Rodríguez, instando al Gobierno a que retirase el techo de gasto, es de una irresponsabilidad manifiesta y una contradicción con su tardía, pero acertada, política de ultima hora. España no es Grecia ni Hungría. Las medidas tomadas hasta ahora por el actual Gobierno han conseguido que el país recupere parte de la credibilidad perdida durante los últimos años. Y el PSOE debería ayudar a que dicha credibilidad retorne definitivamente, en lugar de hacer demagogia y agitprop.