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Para pedir al Papa que los escuche

Trece disidentes cubanos se encierran en una iglesia en señal de protesta

jueves 15 de marzo de 2012, 08:59h
Trece disidentes cubanos, miembros del ilegal Partido Republicano de Cuba, protagonizaron un encierro pacífico en una iglesia de La Habana para pedirle al Papa Benedicto XVI que escuche a las demandas de la oposición de la isla durante su visita el próximo 26 de marzo en el marco de los 400 años del descubrimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre.
Trece disidentes mantienen desde el martes un encierro pacífico en una iglesia de La Habana para pedir que Benedicto XVI escuche sus demandas durante su próxima visita a Cuba, informaron a Efe fuentes de la oposición interna.

Se trata de miembros del ilegal Partido Republicano de Cuba que se encuentran en el interior de la iglesia de la Caridad del popular barrio de Centro Habana, explicó Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

Efe intentó contactar, sin éxito, con responsables del Arzobispado de La Habana para contrastar estas versiones. En la iglesia de la Caridad, su párroco, Roberto Betancourt, se limitó a decir a los corresponsales que esos disidentes "han entregado sus demandas", aunque declinó ofrecer más detalles sobre el encierro ni permitió el acceso de periodistas a la zona del templo donde se encuentran los opositores.

En el barrio donde se ubica la iglesia no había presencia policial visible según constató Efe. La bloguera crítica Yoani Sánchez ha reportado en la red social Twitter sobre esta protesta y en uno de sus mensajes opina que "la acción de tomar el recinto de una iglesia como lugar de protesta" le parece "invasivo e irrespetuoso".

Según la CCDHRN, otros disidentes de la ciudad oriental de Holguín intentaron realizar una protesta similar en la iglesia de San Isidoro de esa localidad.

Grupos de la oposición interna en Cuba como las Damas de Blanco o el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas han pedido en las últimas semanas que el Papa Benedicto XVI se reúna con disidentes en su visita a Cuba, que tendrá lugar del 26 al 28 de marzo.



En este sentido, el Arzobispado de La Habana denunció que la iniciativa responde a una estrategia "preparada y coordinada" en varias regiones del país para crear "situaciones críticas" a medida que se acerca la visita del Papa a la isla.

"Nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas", dijo el Arzobispado en un comunicado donde tacha de "ilegítimo e irresponsable" todo acto que quiera convertir una iglesia en lugar de demostración pública y desconozca la autoridad del sacerdote o el derecho de quienes buscan paz espiritual y oración.

El canciller de la Archidiócesis de La Habana, Ramón Suárez Porcari, acudió al templo para escuchar las peticiones de esos disidentes, les aseguró que el mensaje "sería transmitido" y les pidió que abandonaran el templo, a lo que el grupo se negó.

La Iglesia, según la nota, habló de la situación con el Gobierno cubano, que se comprometió "a no actuar en modo alguno". "Esto igualmente fue trasmitido al grupo de ocupantes, y se les ofreció conducirlos a sus casas en autos de la Iglesia. Todo intento por persuadirlos fue inútil", explica la nota.

El Arzobispado dice haber tenido conocimiento de que situaciones similares "se habían presentado en otras iglesias de la isla, pero los ocupantes ya habían abandonado los templos".

"Se trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba", consideró la Iglesia.

El Arzobispado de La Habana defiende que la Iglesia escucha, acoge e intercede por todos "pero no puede aceptar los intentos que desvirtúan la naturaleza de su misión o pueden poner en peligro la libertad religiosa de quienes visitan" las iglesias.

"Nadie tiene derecho a perturbar el espíritu celebrativo de los fieles cubanos, y de muchos otros ciudadanos, que aguardan con júbilo y esperanza la visita del Santo Padre Benedicto XVI", concluye la nota.