Antes de que sea tarde
martes 15 de enero de 2008, 22:02h
Estados Unidos no está percibiendo lo que está pasando en América Latina. Con estas palabras, el Presidente Bush instó a los países árabes del Golfo Pérsico, para que reforzaran su seguridad frente a "las amenazas del terrorismo y el enorme poder que está adquiriendo Irán en la región". El afán estaba en asegurar la venta de armas por más de 35 mil millones de euros que están firmando los Estados Unidos (junto con Francia), para mantener la seguridad de la región.
Sin embargo, las autoridades norteamericanas no parecen estar percibiendo el peso que está comenzando a tener América latina en la geopolítica internacional, ni la influencia que tendrá en el futuro.
Por ejemplo, no está viendo la irrupción del llamado eje CHINA-INDIA-RUSIA-BRASIL, que abrió un amplio espectro de relaciones políticas e intercambios y fomentar las inversiones, en áreas como la energía, la aviación civil, la tecnología y los servicios financieros.
Tampoco está dimensionando adecuadamente la relevancia que está adquiriendo Venezuela en la seguridad energética de EEUU (por su dependencia del petróleo venezolano) y los riesgos geopolíticos para Occidente de la política exterior de Chávez, en particular sus planes de desviar las exportaciones de petróleo hacia China, para castigar a EEUU y establecer vínculos estratégicos más fuertes entre Asia y América Latina. Me refiero a los acuerdos con China, y a la decisión de emprender la tarea de desviar hacia ese país las exportaciones de petróleo que actualmente se envían a EEUU. Hoy en día ascienden a menos de 75.000bd, pero el objetivo es aumentarlas a 1,0mbd en cinco años, para posteriormente orientar todo el petróleo hacia el país asiático.
Resulta paradójico que, al mismo tiempo que el Presidente Bush acusa al Estado iraní de ser el principal "patrocinador del terrorismo", también ha tenido que ver cómo, de la mano de Venezuela, Irán se ha vuelto un jugador fuerte en la región. Las inversiones en cooperación y desarrollo de proyectos productivos, se ha convertido en la llave que le ha permitido a Teherán reabrir las embajadas en Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay, además de inaugurar una sede diplomática en Bolivia, después de contar sólo con representaciones en Cuba, Venezuela, México, Brasil y Argentina. La firma de convenios de cooperación firmados con Bolivia y Nicaragua, con miles de millones de dólares comprometidos para los próximos años y la presencia que comienza a tener con los acuerdos de entendimiento en Colombia, Ecuador, Brasil y México, señalan a Irán como un importante actor político y económico en Latinoamérica. El entendimiento con Brasil, adquiere una dimensión mucho mayor cuando se encuentra que Venezuela se ha convertido en uno de los 10 compradores más importantes de Brasil y Brasil ha entrado en lo que un Informe del Real Instituto Elcano llama "el delicado terreno del enriquecimiento del uranio".
Pero sin duda, los mayores retos que deben enfrentar los Estados Unidos provienen de los problemas de seguridad que se derivan de la manera como logre conducir el propósito de Chávez de abrirse a nuevos frentes energéticos distintos del petróleo. Con el proyecto de integración energética regional que vincularía todos los consumidores e importadores netos de gas en el Cono Sur (Brasil, Argentina, Uruguay e –indirectamente– Paraguay y Chile) con Venezuela, el gran exportador de gas del futuro (y posiblemente, también, con su aliado, el exportador Bolivia). Este proyecto, el "Gran Gasoducto del Sur" no sólo abastecería el Cono Sur con gas, sino que también aumentaría sustancialmente la influencia política de Venezuela en todo el continente. Aquí vuelve a aparecer Irán en escena. No sólo ha firmado varios acuerdos para producir desde tractores, hasta exploración y explotación petrolífera conjunta, sino que va camino a la OPEP del GAS. Putin ya anunció que ARGELIA-IRAN-RUSIA, que controlan dos terceras partes de la producción mundial, consideran la creación de una organización de productores con Bolivia, Ecuador y Venezuela.
En este complejo escenario, el llamado de Bush implicaría un cambio en la agenda exterior de los Estados Unidos hacia América Latina. Sin embargo, estaría más relacionado con la multimillonaria venta de armas que, junto con Francia, adelantan para que los países árabes puedan mejorar su seguridad frente "a las amenazas terroristas y el creciente poder adquirido por Irán en esa región". Parece que para las autoridades estadounidenses, mientras los buenos negocios sigan y se contenga la presencia iraní en el golfo pérsico, todo en América Latina seguirá por buen camino.
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Doctor en Ciencias Políticas
PEDRO MEDELLÍN es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de París
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