elecciones andaluzas
José Antonio Griñán, la última bala de un PSOE andaluz en crisis
miércoles 21 de marzo de 2012, 15:48h
Después de 30 años de gobierno socialista en Andalucía, gran bastión electoral del PSOE, las encuestas apuntan a que José Antonio Griñán cederá la Presidencia a su principal rival electoral, Javier Arenas. Delfín del eterno Manuel Chaves, Griñán se ha visto salpicado por la guerra interna en la formación regional y por el escándalo de los ERE irregulares, que ha sentado en el banquillo a varios altos cargos de su equipo de Gobierno.
El socialismo andaluz encara este fin de semana la que es, casi con toda seguridad, la fecha más importante en sus tres décadas de historia. Las encuestas reflejan una caída en picado en la intención de voto y la debacle electoral en favor del Partido Popular de Javier Arenas se anuncia sin precedentes.
Para intentar evitar esta derrota, el PSOE-A ha cedido el mando a José Antonio Griñán, actual presidente de la Junta, sucesor del histórico Manuel Chaves y parapeto de Ferraz contra los numerosos escándalos de corrupción que han salido a la luz en Andalucía.
Madrileño de nacimiento y de 66 años, Griñán, cercano, amigo de la chanza y la broma y sencillo en sus formas, ha estado siempre ligado al sector del Empleo y la Seguridad Social. No obstante, el presidente andaluz es inspector técnico de Trabajo y Seguridad Social desde 1970. Fue a comienzos de esa década, cuando se dedicaba a la docencia como profesor de Derecho Laboral en Sevilla, cuando conoció a sus futuros socios políticos y con los que más afinidad, profesional y personal, ha tenido: Felipe González y Manuel Chaves.
Su vida política se inicia una década más tarde, a comienzos de los 80, cuando ingresa en el PSOE. Sus vínculos con altos mandatarios del partido hacen que en apenas dos años de militancia sea nombrado viceconsejero de Trabajo de la Junta.
Tras un breve paso por la Consejería de Salud Andaluza como 'número dos', su 'padrino Chaves, entonces ministro de Trabajo, decide nombrarlo en 1987 su mano derecha en Madrid, aunque el regreso del histórico líder andaluz en 1990 a su región vino acompañada, como será norma desde entonces, de Griñán, que es nombrado consejero de Salud de la Junta.
Su conocimiento del funcionamiento ministerial y sus contactos con el sistema sanitario hacen que Felipe González le nombre ministro de Sanidad y Consumo en 1992 en sustitución de Julián García Valverde, salpicado por un escándalo urbanístico. Al poco de asumir la cartera, el presidente decide recolocarlo en su lugar natural y lo traspasa al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Tras cuatro años de gestión, en los que el número de parados no dejó de caer en plena debacle del Gobierno socialista de González e incluso fue el patrocinador de una liberalización del mercado laboral con puntos similares a la reforma que hoy critica, en 1996 fue sustituido en la cartera de Trabajo por el que hoy día es su mayor rival por hacerse con la Junta de Andalucía, Javier Arenas.
En los siguientes años ocupó diferentes cargos menores en varias comisiones parlamentarias, siempre ligado al área del Trabajo o la Sanidad, hasta que en 2004 Chaves lo llamó de nuevo a filas como responsable de la Consejería de Economía y Hacienda, una de las más señaladas en todos los casos de corrupción que están saliendo a la luz en los juzgados en las últimas fechas.
El cese de Chaves, al que Griñán siempre ha admitido deberle gran parte de su éxito político al tiempo que le ha profesado una profunda admiración, y la interinidad puntual de Gaspar Zarrías desembocaron en 2010 en su nombramiento como presidente de la Junta de Andalucía, cargo que ha ocupado hasta la fecha, con el respaldo del 99 por ciento de los votos.
Griñán ha tenido que lidiar en los últimos años con la herencia de Chaves, del que él también es partícipe aunque se haya querido desligar en numerosas ocasiones. Bajo su gestión, Andalucía ha caído en una de las mayores crisis económicas de su historia, numerosos cargos y ex cargos de su equipo están imputados por corrupción, el desempleo se ha disparado en la región y el PP se ha colocado con opciones reales de hacerse con la Junta por mayoría absoluta.