El Presupuesto de 2012, que acaba de presentar el Ministro de Economía
George Osborne, prevé un crecimiento en el gasto, bien que moderado. De 683.433 millones de libras en 2011 a 703.378 millones en 2012 y a 722.176 millones en 2013. A eso se le llama, en Gran Bretaña, compromiso con la austeridad, luego la austeridad es más refrenarse de un deseo que una atención a la realidad. Es normal, hasta cierto punto, ya que es el compromiso entre dos partidos de coalición, uno de centro derecha (el Partido Conservador) y otro de centro izquierda (los Liberal Demócratas). Sí se rebajará lo que se le paga a los pensionistas. Pero porque se les congela la pensión, y la inflación irá devorando, poco a poco, el valor de lo que reciben.
Lo más interesante es lo que van a hacer con los impuestos. El impuesto sobre la renta tiene una tasa máxima del 50 por ciento, y lo reducirán al 45 por ciento, para las rentas por encima de las 150.000 libras (unos 180.000 euros). Esta ha sido una idea de los conservadores. A cambio han tenido que acceder a la exigencia de los LibDem de elevar la renta que queda exenta de tributación: Pasará de las 7.475 libras de la actualidad hasta las 9.205 (algo más de 11.000 euros al año).
Por lo que se refiere al
Impuesto sobre Sociedades, se rebajará la tasa en un punto porcentual a partir de este abril, hasta el 24 por ciento. Y de nuevo se rebajará en los dos próximos abriles, hasta quedarse en 2014 en el 22 por ciento. Cuando Cameron llegó al poder, el Impuesto de Sociedades era del 28 por ciento. Osborne ha dicho que la cuestión “no es que sea más bajo que los competidores, sino mucho menor. 18 puntos menos que EEUU, 16 menos que Japón, 12 menos que Francia y 8 menos que Alemania”. Y se refiere a la tasa del 25 por ciento, que irá rebajándose a partir del próximo mes. El objetivo es “atraer a más empresas al Reino Unido, evitar que otras se muevan a paraísos fiscales más baratos y favorecer que aquéllos que se fueron, vuelvan”.
Se compensarán al menos parte de la pérdidas de ingresos aumentando las tasas sobre los bancos y sobre la venta de propiedades por valor de más de dos millones de libras (2,4 millones de euros).
Es fundamental para Gran Bretaña hacer un esfuerzo por controlar los gastos (ya que no van a rebajarlos) y recuperar el crecimiento. Porque si sigue con los actuales niveles de déficit, va a perder el privilegio de
colgar la medalla AAA a su deuda. Atendiendo a la política fiscal del Reino Unido, el banco Danske ha recordado un
reciente análisis de la agencia Fitch: “El déficit estructural del Gobierno es el segundo del mundo, sólo por detrás de los Estados Unidos, y su nivel de deuda está significativamente por encima de la media AAA”. Y le otorga una probabilidad superior al 50 por ciento de que Gran Bretaña pierda la cualificación AAA de su deuda en un período de dos años. Moody’s ponía la deuda británica en perspectiva negativa, recientemente.