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La izquierda andaluza frena a Rajoy

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
lunes 26 de marzo de 2012, 00:03h
De acuerdo con las elecciones andaluzas, sólo algo más del sesenta por ciento de los ciudadanos de esa Comunidad ha demostrado algún tipo de interés por el futuro de su región. De ellos, el sesenta por ciento no ha visto necesidad alguna de cambiar de modelo de gestión, y sólo el cuarenta por ciento han entendido que hacía falta una alternativa. El resultado es, por tanto, que la mayoría de los andaluces, cuatro de cada cinco, son felices con las cosas como están, con una izquierda más o menos difusa al frente de sus destinos.

La decisión del electorado andaluz (de la suma de las voluntades individuales) es muy instructiva. Estadísticamente hablando, la tercera parte de los votantes está en paro, por lo que hay que entender que al menos la tercera parte de los votos del PSOE y de Izquierda Unida viven esa situación dramática. Por lo que tiene un mérito enorme que su simpatía hacia la izquierda esté por encima de sus intereses personales. De hecho, se trata de una demostración palmaria de que el factor más influyente en el voto en la mayoría de las circunstancias es la afinidad ideológica (y el rechazo a la ideología contraria), antes que el deseo de encontrar una alternativa de gestión para sus necesidades.

La experiencia de múltiples elecciones tiene claro el diagnóstico. Reiteradamente, hay dos andalucías. La de los centros urbanos más desarrollados y la del resto. En los primeros, de forma tozuda gana el PP en las elecciones municipales. Cuando sus votos se unen a los demás, o gana el PSOE, como ha hecho más de treinta años, o al menos gana la izquierda, como en los últimos comicios.

De hecho, el PP puede considerar histórica su primera victoria electoral en esa región. Pero, lógicamente, con la melancólica frustración de que ese triunfo de poco levaldrá para gobernar. Pues en el momento de alcanzar sus mejores resultados se ha tropezado con la mayor de sus decepciones. Javier Arenas, el vencedor, quedará para siempre como el gran derrotado. Y José Antonio Griñán, con su durísimo retroceso, pasará por el victorioso superviviente de un PSOE en descomposición… hasta este domingo.

Los sociólogos tienen en estos días mucha tela que cortar, porque no había una sola encuesta que no diera mejores expectativas de voto para el PP. La mayoría instalaba a ese partido en el filo o por encima de la mayoría absoluta. Sin embargo, ha quedado lejos de ella, y se ha producido el vuelco del vuelco. ¿Mintieron los encuestados? ¿Se fueron a la playa los que sí querían el cambio, pero no tanto como para molestarse en votar? Es aún pronto para saberlo, pero lo que sí se sabe es que el entramado político, administrativo y social que gobierna en Andalucía ha sobrevivido a los espantosos datos económicos de la región, y a la avalancha de escándalos que ponían muy en entredicho el formato clientelar y corrupto del eterno gobierno socialista. Y que su mensaje del miedo a la derecha todavía funciona en el campo andaluz.

Se abren ahora interesantes perspectivas para el futuro. La más inmediata es que elavance de Izquierda Unida va a legitimar en la calle las protestas contra elGobierno, incluida la huelga general.

La segunda es que en el seno del partido en el Gobierno se desatarán dudas. Porque parece que la descarnada batalla de Rajoy contra la crisis, con su batería de duras reformas, podrá ser necesaria, pero no es desde luego popular. Y no parece que haya ayudado mucho al resultado de su partido en Andalucía. Y es posible que quede un cierto resquemor si algunos consideran que han sido sacrificados por intereses superiores. Pues toda la determinación del Gobierno de Rajoy también conlleva riesgos. Y aquí ha quedado claro que entre Moncloa y Génova, se ha impuesto Moncloa, sin mencionar algunos gestos en los que parece que la vicepresidencia de Rajoy (Soraya) quiere marcar el camino sobre la secretaría general del PP (Cospedal). Y sobre la vicesecretaría (Arenas), obviamente. Al final, Arenas no ha perdido, pero Rajoy no ha ganado. O viceversa. Y ahora el PP va a consumir mucha energía para buscar culpables.

Y tampoco está de más considerar que al Gobierno le emerge un problema en Andalucía, siésta queda en disposición de ejercer de resistencia política a los cambios que hay que hacer en España, a la vez que está echándose al monte el partido en el Gobierno catalán, CDC, que en su Congreso ha estado muy, muy cerca, del discurso independentista.

Pero ésos,en todo caso, son problemas políticos. Seguramente, los verdaderos problemas van a ser para los andaluces y los catalanes. Pero para eso está la decisión libre y soberana de los ciudadanos. Para elegir qué tipo de problemas quieren.

Y una nota final para Asturias, con sus comicios absurdamente repetidos, en los que Cascos quería librarse del PP, tanto como el PP quiso librarse de Cascos. Y ahora vuelven a estar condenados a entenderse. Para ese viaje…

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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