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hoy concluye la jornada electoral

Italia se acuesta con un 62 por ciento de los votos

domingo 13 de abril de 2008, 20:54h
La otra mitad del país podrá votar desde las siete de la mañana a las tres de la tarde de hoy lunes en estos comicios anticipados que intentan sacar de su actual grave crisis institucional a una Italia descreída de su clase política y sumida en una dura crisis económica.
Asimismo, estos últimos dos días han sido también las jornadas de unos comicios municipales, provinciales y regionales en los que, hasta las diez de la noche del domingo, según los últimos datos proporcionados por el ministerio del Interior, participó un 62,54% de los 14 millones de personas concernidas por los mismos.

Todos los líderes políticos e institucionales del país, empezando por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, votaron en sus respectivos colegios electorales. Entre los primeros en presentarse a las urnas también se encontraron los líderes de ese centro-izquierda y ese centro-derecha, Walter Veltroni y Silvio Berlusconi, respectivamente, que son realmente quienes se la juegan en la contienda. Es verdad que, al contrario de otras elecciones, en las que más de 20 formaciones se aliaban bajo las dos grandes coaliciones con un candidato a primer ministro, en las de este domingo han ido a las urnas 16 candidatos a la jefatura de gobierno y numerosas listas electorales. Pero la realidad es que los únicos con posibilidades de que los italianos realicen una elección clara son Veltroni y Berlusconi. Una elección que además de clara será también clave, pues de ella depende que Italia vuelva a ser un país "gobernable" o continúe con esa ingobernabilidad que provocó los actuales comicios anticipados.

Berlusconi busca a sus 71 años repetir en el poder por tercera vez. Veltroni, en cambio, ha querido ofrecer desde sus 51 años y su imagen de líder del nuevo centro-izquierda renovado, la alternativa que, según él, Italia necesita para resolver todos sus males. El objetivo de ambos ha sido hacerse con ese "voto útil" que les permita obtener la mayoría más amplia posible en el Senado, para que no se repita lo sucedido en 2006, cuando el entonces líder del centro-izquierda ganó la Cámara Alta pero sólo por dos votos. Algo que bloqueó totalmente a su gobierno y al final causó su dimisión, pues la Constitución italiana adjudica a las dos ramas del Parlamento el mismo poder y es necesario contar con la mayoría en ambas para poder formar gobierno.

Pese a los esfuerzos de ambos, los únicos datos disponibles en la vigilia electoral señalaban que al menos un 30% de votantes seguían indecisos. Por eso y también por la fragmentación de formaciones que se han presentado, habrá que esperar hasta bien avanzada la noche del lunes para tener un ganador claro, pese a que los primeros sondeos a pie de urna se prevén en cuanto cierren los colegios electorales, a las tres de la tarde, y las primeras proyecciones oficiales están previstas para las cuatro y media.

En cualquier caso, gane quien gane, quizás esta vez lo hará un poco más "limpiamente" dado que se ha prohibido el uso de teléfonos portátiles con cámaras en los colegios y cabinas electorales para evitar que presuntos vendedores de votos puedan enviar la prueba de que, efectivamente, su papeleta fue al postor que se la pagó mejor. Como siempre, algo como es la compra de votos, el fraude electoral concebible tan sólo en los países donde la democracia tiene débiles cimientos -cosa que suele coincidir con Estados atrasados, tercermundistas o dictatoriales- en Italia se menciona y se produce como si fuese lo más normal. Para asombro de los demás países europeos que siguen sus elecciones.
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