La oposición no concedió ni los 50 primeros y ya se ha vivido una huelga general
Las reformas protagonizan los primeros 100 días de Mariano Rajoy en el poder
domingo 01 de abril de 2012, 10:46h
Las reformas han centrado los primeros cien días de Mariano Rajoy en el Gobierno, con una actividad frenética que se presume sin embargo insuficiente en comparación con lo que resta por hacer. A pesar de esto, lo más urgente ya se ha llevado a cabo. La presión de los organismos internacionales es intensa y piden que se mantenga la senda del cambio, especialmente en el control del déficit.
El mayor quebradero de cabeza es otro: el paro. Si la contención del gasto es el principal pasaporte para el visto bueno de Bruselas, el descenso en las cifras de desempleo lo es en clave interna, para los españoles. En este sentido, el Ejecutivo pide paciencia y esperar al medio-largo plazo, una vez se asiente la nueva reglamentación laboral.
El mercado de trabajo ha sido clave en este primer hito de la legislatura. En tiempo récord, Rajoy se ha encontrado con una huelga general. El seguimiento del 29-M no tuvo la fuerza esperada por los sindicatos y partidos de oposición y el Gobierno ha encontrado en este hecho un balón de oxígeno, no así en las dos citas electorales también celebradas en este periodo. Victoria con sabor a derrota en Andalucía y sin mejores noticias desde Asturias.
El sector financiero ha sido modificado, el Estado ha facilitado el pago a proveedores por parte de las administraciones y la reducción de cargos y organismos ha sido notable, por esbozar algunas de las capitales acciones del equipo del presidente. De todo este equipo destaca la vicepresidenta y portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de defender lo emprendido y "partirse la cara" por ello tanto en el Congreso de los Diputados como en sala de prensa tras Consejo de Ministros.
No sencilla tarea tampoco la de Cristóbal Montoro, quien ha recibido reproches por traicionar sus proclamas contra la subida de impuestos cuando era oposición y no poder. El titular de Hacienda se ha visto obligado a anunciar medidas que él mismo reconoce duras y que no le gustan. Luis de Guindos, también expuesto al desgaste, ha pasado más tiempo fuera de España: el suyo es un papel también de vender lo que aquí se está haciendo. Lo desarrolla ante los socios europeos y en foros de trascendencia planetaria.
La oposición ha sido intensa y desde el primer día. Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido elegido líder socialista y Soraya Rodríguez, su 'número dos' en el Parlamento. Los ataques a la reforma laboral han sido los más repetidos y José Ignacio Wert y Alberto Ruiz-Gallardón, los más reprobados. En el hemiciclo, además de una combativa Izquierda Plural, el Grupo Popular se ve las caras y debate con Amaiur. El tema Eta, de momento, queda aparcado, aunque el ministro del Interior da por derrotada a la banda y tocará, más allá de los cien primeros días, ahondar en la cuestión con la casi imposible tarea de contentar a todos los que desean el fin del terrorismo.
Coincide la fecha con una polvareda por la amnistía a los defraudadores fiscales y los Presupuestos Generales del Estado para 2012. Esto no se va a detener. Arrancan los segundos cien días después de unos primeros que han revolucionado el país en muy distintos aspectos. El ritmo no puede decaer, así como tampoco el esfuerzo por convencer dentro y fuera. Aún es pronto para examinar los efectos de las políticas.