La banda que desvalijó a Michel Teló
miércoles 04 de abril de 2012, 21:14h
Tan típicos de Semana Santa como las procesiones, los atascos, la lluvia o las torrijas, son los amantes de lo ajeno. Qué mejor momento para entrar a saco en una casa o un negocio que esos cuatro días en los que la desbandada es mucho más que general. Maletas a punto de entrar en coches, taxis, trenes o aviones, persianas bajadas o luces apagadas son las inequívocas señales de que todo el campo se ha convertido en orégano para los ladrones. Ellos estudian el territorio desde una distancia prudencial y hasta dejan marcas en un código secreto para identificar a la víctima más vulnerable y, por supuesto, más apetitosa. Irrumpirán en cuanto se hayan ido porque las vacaciones para ellos empiezan más tarde, cuando sus víctimas se encuentren ya tramitando la denuncia por el robo y los desperfectos con la policía y el perito de la compañía de seguros.
Pero existen ladrones de guante tan blanco que no necesitan de éxodo vacacional para hacerse con un lucrativo botín. En realidad, ni siquiera precisan de herramientas para inutilizar alarmas, abrir puertas o acceder a una sofisticada caja fuerte. Es el caso, por ejemplo, de la banda que acaba de caer en manos de la policía, cuyas artes más que con el robo tienen que ver con esas estafas o timos de película que hasta levantan la simpatía del espectador, aunque en la realidad, maldita sea la gracia. En todo caso, hay que reconocer que los ahora detenidos habían ideado un eficaz método para que el paisaje del escenario del robo ofreciera el beneficioso aspecto desolado de cualquier gran ciudad en Semana Santa o en fin de semana de mediados de agosto.
Además de haber demostrado que cuentan con excelentes dotes actorales, los miembros de esta banda que se ha hecho famosa por haber desvalijado al cantante Michel Teló llevaban a cabo una labor de espionaje y seguimiento digna de avezados agentes secretos. Se habían especializado, además, en una tipología de víctima muy codiciada por todos los ladrones: artistas con mayor o menor fama. Y como lo normal es que las moradas de estos objetivos cuenten con medidas de seguridad de cierta relevancia, decidieron acceder a sus pertenencias sólo cuando se encontraran fuera de casa. La “operación” se iniciaba con un informe detallado de los lugares donde el artista recalaría durante su correspondiente gira y a continuación reservaban una estancia en el mismo hotel elegido por la víctima y su equipo de colaboradores.
Uno de los ladrones llegaba al mismo tiempo que la troupe y desde ese primer instante se mezclaba con el grupo, de manera que a los empleados del hotel les quedara bien claro que formaba parte del círculo de confianza del artista. A veces, si era posible, incluso se hacía pasar por el propio artista. Y vistos los resultados, debía de interpretar su rol con impecable credibilidad. Una vez preparada la puesta en escena, sólo quedaba esperar el momento de la actuación del artista. Entonces, el ladrón también actuaba. Se introducía en la habitación identificada como principal – es decir, donde estaba la caja fuerte en la que se guardaba el dinero – se duchaba tranquilamente y, “disfrazado” con una toalla anudada a la cintura y el cabello aún mojado, llamaba a la recepción para quejarse, es de suponer que airadamente, de que la caja fuerte no funcionaba y no podía abrirla. El eficiente personal del hotel no tardaba en poner remedio a tan desagradable inconveniente para su cliente vip.
Su última víctima fue el famoso cantante y compositor brasileño, a quien dejaron sin el dinero, sin el ordenador y sin el teléfono móvil que había guardado en su habitación de un hotel de Murcia mientras se subía al escenario para deleitar a su público. Pero antes, la banda ya había hecho lo mismo con el violinista Joshua David Bell, con el cantante Rey Ruiz, el dúo Jowell & Randy y el tenista Juan Ignacio Chela. También lo había intentado en La Coruña con Les Luthiers, aunque fue precisamente en esta ocasión cuando las cosas no salieron como estaban escritas en guión.
Y esto sólo en España, porque ya se está investigando su participación en delitos de similar perfil en otros países, como los sufridos por los cantantes Pitbull y Chayanne en México y Oscar de León, en Perú. Víctimas y ladrones, todos unos artistas.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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