Sarkozy hace agua
miércoles 16 de enero de 2008, 16:49h
El presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, se prepara para completar una doble estrategia: mejorar su imagen pública cuyo deterioro reciente es una evidencia pese a su incansable trato con los medios de comunicación y, por supuesto, casarse con Carla Bruni probablemente el día 8. Sarkozy le ha pedido al pueblo francés demasiado, dicen sus críticos y colaboradores. Las reformas políticas y económicas que ha puesto en marcha resultan sorprendentes ante una furia popular naciente.
Al convertirse en sujeto principal de la prensa “people” (rosa) Sarkozy ha pagado un pesado tributo. Los franceses en general lo han entendido mal o simplemente no lo entendieron. En Francia la vida privada de lo políticos no constituye como algunos pretenden un tabú irresistible (recordemos a Mitterrand y su hija “secreta”) pero la exhibición permanente de este tipo de actividades termina molestando a la gente.
Muchos franceses que vieron al principio con divertida mirada las aventuras del presidente han dicho basta y esto se refleja en las encuestas, en el apoyo de su partido y de sus colaboradores, incluso en la adhesión de la llamada “France d’en bas” (el país profundo) que hasta ahora contempló las aventuras del presidente con cierta pícara complicidad.
Esta complicidad parece haberse roto y Sarkozy, que es todo menos un pazguato, ha terminado por advertirlo e intenta cambiar de rumbo con una discreta prudencia de su vida antes pública. Mientras tanto, han salido varios libros sobre la vida secreta, íntima o ignorada de Cecilia, su esposa anterior. Varios jueces se han negado a ordenar su retirada de las librerías. Un comerciante de provincias decía estos días que “Sarkozy se vende bien” pero los saldos se han terminado ya.
Mientras, Francia sigue penando y el cambio prometido por el presidente se quedó en los fogones de Elíseo. Tras la apoteosis rosa puede llegar el desencanto ocre del invierno.
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Periodista
ALBERTO MÍGUEZ es periodista
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