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El Gobierno puede y debe explicar los recortes sin complejos

miércoles 11 de abril de 2012, 00:44h
Debió hacerlo pasadas algunas semanas de tomar posesión. Primero, en el Parlamento; luego, en los medios; y, en ambos, lugares, con toda crudeza. Para eso se le ha votado. Tiene una mayoría absoluta confortable y, en la misma medida, una responsabilidad considerable. La mayoría de la opinión está preparada para que le cuenten la verdad descarnadamente. Porque sospechan que la realidad es muy complicada y están preparados para afrontar las medidas que sean necesarias. No les asustan las medidas. Les asusta que no se salga del hoyo por no haber hecho lo suficiente, ante el temor de herir sensibilidades e intereses. La mayoría de la gente sabe que el verdadero debate –como ha explicado con delicadeza, pero acierto, Luis De Guindos- no es el copago si (o repago, como dicen, con razón, los socialistas), e impuestos, también. El problema es qué ajustes hay que hacer para mantener lo básico del sistema público de sanidad y educación. A diferencia de Grecia, en España hay relativamente poca gente en rebelión contra las matemáticas.

Sin embargo, no hay día sin que aparezcan las declaraciones confusas de algún alto cargo del Gobierno a propósito de los recortes, tanto los que ha habido como los que -supuestamente- están por venir. Así las cosas, tiene razón el portavoz del Ejecutivo autonómico catalán, Francesc Homs, al afirmar que semejante comportamiento genera “incertidumbre y desconcierto”. Sin ser ésta la causa última del ascenso de la prima de riesgo, sí es verdad que los mercados no gustan de indefiniciones y amagos.

Pocas veces habrá tenido un gobierno una disposición más favorable a la hora de implementar medidas tajantes de ahorro y contención del gasto público. Más que nunca, los españoles son plenamente conscientes de la complicada situación que vive el país, y es una opinión generalizada el hecho de los ajustes que hay que hacer. Ya se han tomado medidas, es cierto; pero no parecen suficientes.

Y lo que desde luego falta es una política de comunicación adecuada en este sentido, materia en la que siempre ha pinchado el Partido Popular. Con Zapatero, era José Blanco el encargado de enviar un mensaje inteligible, con un éxito en su cometido más que notable. Ahora, son muchas las voces, casi tantas como los matices del discurso. Y urge aclararlo de una vez por todas.
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