El presidente se encara con Monti
Mariano Rajoy y Felipe González coinciden en que la economía española no va a ser intervenida
miércoles 11 de abril de 2012, 14:55h
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha descartado este miércoles que España pueda ser intervenida, ahora o en el futuro, y ha garantizado que su Ejecutivo seguirá por la vía reformista. Por su parte, el expresidente Felipe González ha descartado igualmente el rescate a la economía española porque, "si lo hay, se acaba el euro y hay que rescatar a toda Europa".
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha descartado este miércoles que España pueda ser intervenida, ahora o en el futuro, y ha garantizado que su Ejecutivo seguirá por la vía reformista, convencido de que es el camino que "necesariamente" tienen que tomar "las grandes naciones en las grandes encrucijadas".
En una reunión en el Congreso con parlamentarios del grupo popular, Rajoy ha comenzado haciendo balance de los algo más de cien días de Gobierno y se ha sentido arropado por la mayor confianza que los españoles han depositado nunca en el PP, con sus casi 11 millones de votos el 20N y los 186 diputados.
Según su punto de vista, hay países que no pudieron hacer frente a sus préstamos y ha sido necesaria su intervención, pero ese no es el caso de España, ni ahora ni en el futuro.
Rajoy ha explicado que el Gobierno ha tomado muchas decisiones en estos tres meses "y con la mayor urgencia" porque la situación lo requiere, y ha dejado claro que ha acreditado su voluntad política para afrontar los desafíos que tiene el país.
"Y lo seguiremos haciendo porque no podemos liquidar el futuro y porque los españoles no nos lo perdonarían, y con razón", ha sentenciado.
Con casi cuatro años por delante "de labor ingente", Rajoy les ha dicho a sus parlamentarios que el Gobierno del PP se puso a trabajar "desde el primer día", porque "no ha habido ni un minuto que perder ni un euro que derrochar". "No ha habido periodo de tregua ni tiempo de rodaje. Ha sido llegar y ponerse a trabajar sin descanso", ha enfatizado, antes de apostillar que la responsabilidad del PP "es muy grande como muy grande es el desafío" al que se enfrenta España.
Para los próximos cuatro años, ha dicho el presidente, el objetivo es crecer, crear empleo y "darle la vuelta a la situación" actual. Las condiciones de partida, ha agregado, exigen "una tarea de desescombro de todos los lastres" que han impedido la recuperación económica y que han ahuyentado la confianza en los últimos años.
Entre esos lastres, ha citado el déficit público insostenible y el alto endeudamiento con el exterior, tanto privado como público; la imposibilidad de las entidades financieras de dar crédito a las familias y empresas; las carencias competitivas de la economía, y la falta de voluntad política que acreditó el Gobierno socialista para afrontar estos desafíos. "Hemos tomado el camino que necesariamente tenemos que tomar, el de las grandes naciones en las grandes encrucijadas", ha subrayado, para reconocer a continuación que será "un camino largo, de reformas históricas, de esfuerzos inaplazables, salpicado en ocasiones con incomprensión".
No obstante, se ha mostrado seguro de que esa senda permitirá construir "las vigas maestras" del crecimiento económico para recuperar a medio plazo el horizonte de prosperidad, bienestar y empleo.
"No será rescatada"
Por su parte, el expresidente del Gobierno Felipe González ha descartado igualmente el rescate a la economía española porque, "si lo hay, se acaba el euro y hay que rescatar a toda Europa", al tiempo que ha puntualizado que también habría que rescatar a "Italia y Francia, por mucho que presuma su presidente, Nicolás Sarkozy".
González, que ha impartido hoy la conferencia "Estabilidad y crecimiento" en la sede de la Comisión Europea en Madrid, ha comparado la situación de Europa con una "carrera de galgos" donde los distintos gobiernos corren tras una liebre mecánica que "manejan" los líderes de la Unión, y cuando alguien llega "alejan la liebre unos metros" para que los galgos sigan corriendo "hasta que revienten".
Por ello, el expresidente ha sido tajante y, en el caso de España, ha subrayado que "no habrá rescate", y ha vaticinado que lo que sí harán -los mandatarios europeos- es poner más cerca la liebre "para que el galgo siga corriendo".
González también se ha referido a los 10.000 millones de recortes anunciados por el Gobierno en sanidad y educación, y ha dicho irónicamente que, si el Ejecutivo no acierta, no importa porque "el galgo -ha insistido- seguirá corriendo", en referencia al presidente Mariano Rajoy.
Respecto a los recortes en sanidad, González ha señalado que acabar con el actual modelo de sanidad pública es un "disparate que pagaremos históricamente" y ha advertido al Ejecutivo de que no se van a cumplir los objetivos del déficit "arruinando los servicios públicos del país".
El expresidente ha comentado que no quiere hacer demagogia sobre este asunto sin ver antes las "tripas del problema", pero sí ha avanzado que no caben 7.000 millones de recortes en sanidad "si no se recortan las prestaciones o si no se paga dos veces la sanidad: una por el sistema impositivo normal y otra por un sistema complementario, que pagarían quienes más lo usen".
González ha apelado a que no se "despedace" al sistema sanitario público ya que no se podrá volver a rehacer y ha remarcado que España destaca en pocas cosas, pero una de ellas -"además de la selección nacional de fútbol"- es en el funcionamiento del sistema sanitario público.
Por todo ello, y por "la situación de emergencia" que España vive desde hace cuatro años, González ha apelado a un esfuerzo de compromiso y de diálogo entre las fuerzas políticas, económicas y sindicales, al tiempo que ha lamentado que no se vaya por ese camino y sí "por el camino contrario".
El expresidente ha considerado que sería mucho mejor "un gran acuerdo nacional que no cumpla las aspiraciones, más o menos talibánicas, de unos o de otros, que un acuerdo impuesto, incluso por una mayoría" pero que genere conflictividad social.
González también ha tenido unas palabras de crítica para el presidente francés por cuestionar la capacidad de España para salir de la crisis y ha dicho no entender su comportamiento, que ha calificado de "irresponsable y oportunista" y que ha achacado a razones electorales.
En este sentido, ha señalado que "probablemente lo mejor para Europa, incluida Francia, es que haya un presidente francés que sea capaz de decir que no a la canciller alemana, Angela Merkel, cuando no lleva razón".
González ha calificado de "insolidario" el comportamiento francés y ha acusado a Merkel de ejercer como "maestra de escuela, con la regla en la mano".
Rajoy ataca la actitud de Mario Monti
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido este miércoles "prudencia" en la Unión Europea y que cada país asuma su responsabilidad sin culpar a los demás, en referencia a las manifestaciones que en los últimos días han realizado dirigentes como el francés Nicolas Sarkozy o el italiano Mario Monti. Además, ha descartado que España esté a punto de ser intervenida, como ha ocurrido con otros países "cercanos".
El presidente del Gobierno ha aprovechado su discurso para criticar --sin citarlos explícitamente-- las últimas declaraciones que han realizado mandatarios europeos como el francés Nicolás Sarkozy, poniendo a España como el ejemplo a evitar, o el italiano Mario Monti, que ha culpado a nuestro país de ser el responsable de que la prima de riesgo de Italia retrocediera a niveles de finales de enero.
Según ha dicho, el Gobierno de España "no va contra nadie" ni "habla de otros países", sino que "desea lo mejor" a los demás países de la Unión porque "lo que es bueno para España, es bueno para la zona euro, y lo que es bueno para la zona euro, es bueno para España".
"Todos tenemos problemas y trabajamos para solucionar los nuestros, pero también para ayudar a la zona euro. Y esperamos que los demás hagan lo mismo, que asuman sus responsabilidades, que sean prudentes en sus afirmaciones y que trabajen para mejorar su país y la zona euro, porque todos tenemos una gran responsabilidad y queremos una Europa fuerte con un euro fuerte", ha declarado.