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Rick Santorum, de momento, dice adiós

Javier Rupérez
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jruperezelimparciales/9/1/9/21
jueves 12 de abril de 2012, 21:18h
El que fuera Senador republicano por Pennsylvania ha dicho adiós a la carrera presidencial americana. Mitt Romney, ex Gobernador de Massachussets, puede con ello, y salvo catástrofe imprevisible, dar por adquirida la candidatura del Partido Republicano a la Casa Blanca para las elecciones de noviembre de este año, 2012. La continuación en la carrera del que fuera Presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, y del actualmente Representante por Texas, Ron Paul, no deberá de sobrepasar la categoría de anécdota hacia la confirmación del candidato, que tendrá lugar en la ciudad de Tampa, en Florida, en agosto de este año. Hasta aquí la confirmación de una cuasi certeza –la de que Romney se haría con la candidatura- aunque su despeje haya podido retrasarse más de lo que inicialmente estaba previsto.

Y es que Rick Santorum ha sabido luchar con convicción, coraje y brillantez. Partiendo de la nada, sin dinero, sin equipos y con la derrota a su espalda – en 2006 había sido desplazado del Senado de los Estados Unidos, tras estar en él 16 años, en una elección que perdió por 18 puntos de diferencia- ha sabido remontar las adversidades –nadie daba nada por él hace apenas ocho meses- para convertirse en el único candidato que ha llegado a arrojar alguna sombra de duda sobre las posibilidades de Romney. En torno a una plataforma electoral conservadora en lo social y en la económico y con acentos populistas directamente dirigidos a los sectores más golpeados por la crisis en la sociedad americana –los obreros industriales, los mineros- ha sentado las bases de una opción que seguramente nadie hoy en el Partido Republicano puede permitirse ignorar. No es esa la opción mayoritaria -de otra forma no habría podido el “moderado” Romney marcar la distancia de su superioridad- pero sin duda alguna constituye una importante fracción del Partido, allí donde confluyen el rigor religioso y el individualismo económico. En la necesidad de acabar con la experiencia Obama coinciden todos y el reto inmediato al que debe enfrentarse Romney es precisamente unir tras a su candidatura a sus partidarios y a los que eran de Santorum por no querer serlo de él. Tarea no del todo fácil, dicho sea de paso y en la que seguramente mucho tendrá que jugar- si quiere y le dejan- el propio Santorum

Política y financieramente Santorum no daba más de sí y la triple victoria de Romney la semana pasada en Maryland, Wisconsin y Washington DC ha sido la puntilla para una campaña que tenía ya mucho más de quijotesco que de real. En la medida en que se acumulaban las derrotas y aumentaban exponencialmente los compromisarios de Romney, en la misma proporción disminuían sus apoyos financieros e intrapartidarios. Las llamadas a su retirada de la competición eran cada vez más numerosas y sonoras. El súbito agravamiento de la pequeña Bella, una niña de tres años, la más joven de la familia Santorum, aquejada de una enfermedad degenerativa a lo que parece de difícil tratamiento, ha servido de motivo adicional para precipitar una decisión que sólo los muy entusiastas de entre sus partidarios habían descartado. Pero muchos interpretan esta forzada retirada como un probable e incluso posible “hasta luego”. El mismo Santorum lo ha subrayado durante las últimas semanas de su campaña, al recordar que Reagan no consiguió la candidatura del Partido Republicano en 1976 por ser considerado demasiado conservador para por el contrario obtenerla, y luego la presidencia, en 1980. El mensaje no puede ser mas claro:” también se puede llegar a la Casa Blanca con un candidato conservador y yo, Rick Santorum, soy el mejor entre ellos”. Si Obama vuelve a ganar las elecciones en noviembre de este año, cosa no del todo imposible, cualquier observador apostaría por la presencia de Rick Santorum en la parrilla de salida de las primarias republicanas del 2016.

Nadie puede ahora predecir si su carrera será parecida a la de Reagan, pero todos coincidirán en que su comparecencia contará ya con la muesca de la veteranía y el recuerdo de una batalla bien peleada. Y en 2016, para lo que sirva, Santorum tendrá 60 años. Exactamente cinco menos de los que actualmente cumple Romney. Y nueve menos de los 69 que Ronald Reagan tenía la primera vez que llegó a la Casa Blanca. Un jovenzuelo.

Javier Rupérez

Embajador de España

JAVIER RUPÉREZ es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

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