Desmadre autonómico
viernes 13 de abril de 2012, 21:44h
Pasados suficientes años de nuestra llegada a la democracia, cuando uno contempla el triste espectáculo que están patrocinando varias de nuestras llamadas Comunidades Autónomas, subsiste la duda de si se trata de algo que "se le escapó" a políticos y constituyentes o si, por el contrario, todo era previsible y en mucho había que ceder por mor de la obtención del ansiado consenso. ¡Vaya usted a saber! Pero en lo que no cabe dicha duda es en el hecho de que el sistema ha fracasado en este tema. Quizá la derecha, que a la sazón todo lo tenía, cedió más de la cuenta. Y quizá, de igual forma, la izquierda se está aprovechando cada vez más de la progresión de la debilidad de un Estado central al que, de una forma u otra, se le puede arrancar más.
A mi entender, ya fue muy dudoso lo de "nacionalidades", cuyo sentido nadie supo explicar en el hemiciclo y que luego nadie aplica (se habla de "región", "país" o, directa e inconstitucionalmente, de "nación"). El tema se complicó al fijar dos vías de acceso a la autonomía con base a lo sucedido en el pasado, sin comprobación posterior y luego, por ley, generalizando igualitariamente sin resultado (Cataluña, en declaraciones de sus líderes, nunca aceptó tal trato igualitario). Y, en fin, se cometió el error de dejar abierto tanto el proceso de acceso a la autonomía (todo un Título VIII), cuanto la obtención de competencias que, siendo del Estado, podían ser transferidas a las Comunidades (art. 150.2. CE). La confusión estaba servida.
Y en base a tal confusión hoy tenemos que oír y ver auténticas declaraciones ajenas a la Constitución. El gobierno catalán habla sin reparo de una "segunda transición" que llevaría a la independencia. El PNV resucita su plan soberanista. Pujol nos hiere cuando afirma, con énfasis, que "Cataluña no tiene sitio en la España actual". El País Vasco anuncia que no aplicará la amnistía fiscal del Gobierno. Bildu se permite el lujo de "lucir" enrollada la bandera de España. Y, en el día de la "Patria Vasca", Amaiur dice que "nos vamos de España", a la vez que acusa al PNV de conformarse con un "soberanismo de romería". Por supuesto, en la línea de estos ejemplos podríamos extendernos sin recortes. No encuentro más que un ejemplo que "endulza" el periódico. Agustín Ibarrola confiesa sin reparo: "España no puede seguir doliéndonos a los que vivimos en ella. No podemos seguir eternamente instalados en las viejas rencillas identitarias. No conduce a nada". Agradecimiento por el valor.
Uno vuelve al comienzo: ¿No se veía venir todo esto al redactar nuestra Ley de leyes? ¿Y por qué tanto silencio ante tan triste desmadre?
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Catedrático de Derecho Político
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