Monti y Rajoy, ¿enemigos íntimos?
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 15 de abril de 2012, 20:38h
La actualidad político-económica entre Italia y España de las últimas semanas parece marcada por el desencuentro dialéctico y una creciente crispación. El presidente del Gobierno italiano, Mario Monti no ha vacilado en considerar la situación española preocupante y culpable del empeoramiento de las condiciones italianas. Si el pasado marzo afirmaba que una España que daba “a toda Europa motivos de preocupación” podía afectar a Italia, durante los últimos días confesaba que el aumento de la prima de riesgo italiana “es culpa de España”. ¿Estrategia política o simple reincidencia retórica? ¿Cálculo económico o ingenuidad?
Las palabras de Monti no resultan fácilmente interpretables, ya que responden a varias posibles explicaciones. En primer lugar, deben ser contextualizadas: en Italia, la fuerza de propulsión del cambio político parece flaquear y el optimismo que acompañaba a los primeros días de Gobierno Monti va dejando paso al realismo. La salvación de Italia, su recuperación, parecía cierta e inmediata, mientras la dura realidad está demostrando que una profunda crisis económico-institucional necesita tiempo y reformas. El Gobierno ha perdido el esmalte, la brillantez de los primeros días y se enfrenta duramente a un país agónico, pero con vitalidad. En segundo lugar, los mercados que habían saludado la desaparición política de Berlusconi, exigen cada vez más y, tanto la bolsa de Milán como la prima de riesgo, han vuelto a ser titular negativo en Italia. La caída del mercado bursátil nacional y la subida de la prima de riesgo preocupan el actual Gobierno y le obligan a replantear su estrategia político-económica. En tercer lugar, los focos de Europa siguen encendidos sobre la situación italiana y Monti sabe que su mandato ha despertado grandes expectativas. Por eso, le resultaría difícil aceptar el papel de culpable de un eventual fracaso italiano, mientras resulta más cómodo apelar a otros factores de “riesgo” (la reforma laboral, la situación española, la hostilidad de la presidenta de los empresarios italianos, Emma Marcegaglia…).
Las grandes dificultades italianas de estos últimos días se pueden explicar por una serie de factores como la aprobación de una reforma laboral que, en el intento de contentar a todos, parece agradar a nadie o la constante preocupación e interés del Gobierno por aplicar recortes sin plantear medidas que puedan servir realmente para impulsar el crecimiento y relanzar el mercado laboral. Asimismo, la situación internacional no ayuda: tal y como subrayan justamente los analistas italianos, los efectos de algunas de las medidas que se están aplicando en Europa (y sobre todo en España) son dudosos. Todos los Gobiernos muestran su interés por recortar, su obsesión por el déficit cero y la ausencia de unas medidas que puedan –sobre todo a corto plazo- reactivar la economía europea. Sería hipócrita e ilusorio considerar que el culpable del deterioro de la situación italiana sea sólo España; asimismo, sería artificioso o, incluso, inexacto considerar que las medidas que se están aplicando en España, estén demostrando ser positivas e útiles para el país, Europa o el euro. Se debe considerar la situación actual de forma objetiva “sin la ilusión óptica de los tiempos de Il Cavaliere”, conscientes de las dificultades de esta grave crisis.
El intento, por parte de la presidencia del Gobierno italiano de desmentir las palabras de Monti, resulta poco creíble, pareciendo más bien dictado por necesidades diplomáticas. No obstante, es evidente la existencia de una creciente tensión entre los dos países, que algunos tachan ya de “guerra sucia”, “guerra soterrada”: basta con recordar que en los mismos días el ministro de Desarrollo Económico, Corrado Passera, afirmaba que los culpables de que la prima de riesgo italiana se hubiera vuelto a disparar “se llaman Alemania y España”. En estos momentos, en un contexto de escasa liquidez y negras perspectivas, Italia y España compiten, son rivales directos en la carrera por atraer capital extranjero tanto para la compra de su deuda soberana como para unas posibles inversiones directas. Por eso, asistimos a un segundo “choque” en tan poco tiempo, cuyo objetivo parece ser el de lograr la confianza de los mercados y cuyo campo de batalla parece ser el terreno de la comunicación. En esta contienda, donde rige “el todo vale”, mientras Rajoy rehúye a la prensa, Monti conoce su importancia y a sabiendas de su poder mediático, lo está haciendo valer.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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