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DIEZ MIL MILLONES DE EUROS

lunes 14 de abril de 2008, 23:56h
Diez mil millones de euros. Diez ceros para cifrar la respuesta inmediata del Gobierno ante la situación económica, ya en franco declive. Esta es la cifra que ha adelantado su vicepresidente segundo, Pedro Solbes, responsable del área económica, como primera medida del Ejecutivo ante la crisis. El anuncio es un paso hacia un honrado reconocimiento de la situación que, en verdad, está viviendo la economía de nuestro país.

Pero han sido cortos el reconocimiento y la honradez. Pues, es esta hora de recordarlo, el Gobierno lanzaba antes de las elecciones el mensaje de que paro e inflación iban a remitir, como por ensalmo, una vez pasados los comicios. Pero ha llegado la hora de mirar a la realidad con honradez, explicarla como es, y tomar las medidas oportunas. Y, en este sentido, los anunciados 10.000 millones, tampoco son lo que necesitamos. 6.000 de esos millones corresponden a los ya anunciados 400 euros y el resto corresponden a unas medidas que se precisarán este viernes.

Devolver a los ciudadanos parte del dinero que se les ha extraído es una buena idea, principalmente porque ellos saben mejor que los políticos cómo cumplir sus objetivos con ese dinero. Eficacia y adecuación frente a despilfarro y arbitrariedad. Pero, con todo lo positivo que podamos decir de este conjunto de medidas, no llegan a ser una verdadera reforma fiscal que, además de rebajar los tipos, algo muy necesario, logre hacer mucho más sencillo el sistema. Por tanto, aún quedamos a la espera de que el Gobierno se decida a hacer una verdadera propuesta para afrontar la situación.

LA VUELTA DEL CAVALIERE


Con el escrutinio aún en marcha, Silvio Berlusconi resulta el ganador de las elecciones italianas y volverá a ser, por tercera vez, primer Ministro del Gobierno de Italia. Según los primeros resultados oficiales, el Pueblo de la Libertad, la lista conservadora de Berlusconi ha logrado la mayoría absoluta en el Senado y en la Cámara de los diputados. Sin embargo, el gran vencedor de estas elecciones resulta la Lega Lombarda, partido defensor de los intereses del Norte del País y miembro de la coalición berlusconiana, que ha duplicado sus resultados tanto en el Congreso como en el Senado. Umberto Bossi, su líder, espera que su crecida en términos de votos se convertirá en un aumento de peso en el nuevo gobierno. Berlusconi se ha declarado “conmovido”, añadiendo que “garantizará a Italia un Gobierno estable con el que tranquilizar al país y sacarlo de la emergencia”. De otra parte, el Partido Democrático se ha declarado satisfecho para el resultado alcanzado y el mismo Veltroni ha declarado haber llamado ya a Berlusconi para desearle “buena suerte en su trabajo y confirmar su disponibilidad a operar conjuntamente la reformas del país”, anunciando la voluntad de dar vida a una oposición constructiva. Finalmente, la extrema izquierda ha sido el gran perdedor de estas elecciones: la Sinistra Arcobaleno (la izquierda arcoiris) no tendrá representación parlamentaria y, Fausto Bertinotti, su líder, ha dimitido ya de su cargo. Igual decisión ha sido tomada por Boselli, líder del partido socialista. Muchos serán los desafíos para el nuevo gobierno: en primer lugar tendrá que enfrentarse a varios problemas de naturaleza económica, como la añosa cuestión de la venta de Alitalia o la recesión de un país estancado y en plena crisis económica. El país necesita reformas estructurales que le garanticen estabilidad política y laboral, una reforma de la ley electoral; finalmente deberá enfrentarse a problemas reales como la emergencia basura, la precariedad o la falta de credibilidad de la clase política nacional. La gravedad de los problemas obliga el nuevo gobierno a operar de forma inmediata: la Unión Europea no está dispuesta a esperar más por un país que necesita cambios rápidos.

PENSAMIENTO Y POLÍTICA


Una de las grandes sorpresas de los nombramientos ministeriales ha sido la salida de Jesús Caldera del equipo de Gobierno para asumir un nueva tarea: la de crear un centro de ideas e investigaciones, similar a la FAES del PP. La idea de Zapatero es seguir el modelo anglosajón de los think tanks, laboratorios de ideas done se reúnen expertos y académicos con el objeto diseñar estrategias para los partidos o para solventar cuestiones sociales. Los científicos e intelectuales que trabajan o colaboran en un think tank son los encargados, a través de sus investigaciones volcadas en publicaciones, conferencias o debates, de aconsejar o presionar sobre una determinada cuestión política, económica, social, cultural o militar.

El teatro de los intelectuales internacionales que "ayudaron" a diseñar el programa socialista del PSOE vino a ser una especie de ensayo previo de la intención de Zapatero de estrechar vínculos con el mundo intelectual. Esperemos que, al contrario de en aquella ocasión, la loable intención de Zapatero no se quede, una vez más, en un mero efectismo al servicio de otra operación de marketing.

El mundo académico y el político siempre han tenido una estrecha relación. Los políticos han de rodearse de expertos que les asesoren en las múltiples materias a las que han de enfrentarse en el ejercicio de sus responsabilidades. Por otra parte, tal y como explica George Lakoff -otro de los "intelectuales" de Zapatero- en su archiconocido libro "No Pienses En Un Elefante", gran parte del éxito del partido republicano se basa en la enorme inversión que ha hecho en "think tanks", en los que durante los últimos 30 años se ha investigado en las técnicas semánticas y de marketing político más propicias para ganarse la confianza del electorado.

La cuestión es que en España, la clase política tiende a servirse del mundo académico más como medalla que como herramienta. Muchos políticos buscan utilizar a los intelectuales como mero refrendo de sus acciones, en vez de como asesores necesarios para que éstas realmente tengan el peso y profundidad que merecen cuestiones tan importantes como la configuración estatal o las políticas de educación, por poner dos ejemplos. Vivimos en una época en la que la solución se anticipa a la reflexión y así, se dan paradojas como la vivida, precisamente a raíz de los intelectuales del PSOE. Los trece "sabios" internacionales que se reunieron con los responsables socialistas pocos días antes del inicio de la campaña electoral, se limitaron a sacarse una foto con Zapatero y a echar un breve vistazo a un programa ya redactado, en el que ya no tenían cabida ninguna de las ideas que hubieran podido ofrecer.

Insistimos en que nos parece una buena idea que los partidos inviertan dinero en espacios de reflexión y que, de hecho, en España se echa de menos la existencia de auténticos think tanks. Pero es necesario que los políticos interioricen que los académicos no son comparsas que adornan sus programas sino quienes han de ayudar a debatir y producir ideas.
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